Un millón de árboles más
Ahora que se comienza a valorar más el cuidado del medioambiente, son alentadoras las noticias de logros que reducen la contaminación atmosférica –que afecta especialmente a las ciudades–.
Es el caso del millón de árboles nativos, como la kewiña, plantados por iniciativa de Acción Andina “un movimiento social (respaldado por la ONU) que se propone salvar los bosques altoandinos que albergan una sexta parte de toda la vida vegetal del planeta”, explica su sitio web.
“En Bolivia, Acción Andina celebra un logro histórico: la plantación de más de un millón de árboles nativos en ecosistemas altoandinos gracias al trabajo conjunto de la Asociación Civil Armonía, gobiernos municipales y comunidades locales”, publicó Los Tiempos.
No resultó ser una tarea fácil, sino el resultado de varias acciones, fruto del compromiso con el medioambiente.
La protección de los árboles nativos es importante para mantener las características de los ecosistemas y también para la adaptación al cambio climático.
Otra de las iniciativas que se puede ponderar es la de las Warmi Kewiñas, de la organización Faunagua: mujeres líderes que impulsan viveros comunitarios que, además de restaurar bosques, están transformando sus territorios mediante la siembra de Polylepis spp o kewiña y otras especies nativas.
En la ciudad de Cochabamba se ha desarrollo con gran éxito el plan “Rompiendo aceras”. Su implementación desde hace unos cinco años ha permitido que las aceras del centro se reforesten y se forme un corredor verde. Es un trabajo emprendido a pesar de la oposición de muchos vecinos, que incluso arrancaron los plantines o cubrir con cemento los espacios destinados a los árboles.
El plan “Rompiendo aceras” al final se consolidó en el centro de la ciudad y prospera perfilando aceras sombreadas por el follaje de los árboles, que mitigan el calor y eliminan el dióxido de carbonos del aire que respiramos.
En el futuro el gran desafío será expandir la reforestación a las zonas comerciales, como La Cancha, donde los puestos de venta han invadido las aceras y utilizan los pocos maceteros y árboles que existen para colocar su mercadería o apoyar sus toldos.
Y, en todas las zonas, evitas la poda indiscriminada, como la que practican algunos propietarios de inmuebles y negocios para ampliar los espacios cubiertos por sus cámaras de vigilancia.
Sobre este último, la ciudad aún no cuenta con una regulación para proteger a los árboles que están en las aceras y corren el riesgo de sufrir podas radicales.
Todos los esfuerzos que se han mencionado son una muestra de que el compromiso con el medio ambiente debe ser permanente y no sólo en las fechas especiales como el Día del Medio Ambiente o el Día del Árbol.
Son ejemplos, del trabajo que se debe realizar a diario de manera colectiva y también individual para cuidar la casa de todos.


















