BoA, cumplí con lo que prometí
Conocí al capitán Mario Borda hace 35 años, cuando ambos trabajábamos en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB). En aquel entonces participamos juntos en un concurso internacional convocado por la OACI, donde él fue nombrado Viceministro de Aeronáutica y a mi persona se me designó Director Internacional de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia, ambos bajo la supervisión técnica de dicho organismo.
El capitán Borda, además de ser un piloto altamente calificado, es abogado y posee un máster en aeronáutica, lo que refleja su sólida formación y compromiso con la aviación.
Años después, el destino volvió a reunirnos. Cuando el capitán Borda me visitó en el restaurante Tuesday para informarme que había sido nombrado Gerente General de Boliviana de Aviación (BoA), me explicó que su designación respondía a su capacidad profesional y no a presiones políticas. En esa ocasión me pidió colaboración para fortalecer la empresa, y aunque al principio dudé, porque actualmente trabajo con Ecojet, acepté apoyarlo con la convicción de que BoA podía recuperar su rumbo mediante una gestión técnica, transparente y sin intereses personales.
Ingresé con gusto y sin interés económico alguno. Mi misión fue exclusivamente abrir y reabrir rutas nacionales e internacionales, y así lo hice. Cumplí con lo prometido, como lo he hecho durante mis 50 años de trayectoria en la aviación, trabajando con Air France, JAT, LAB, Amaszonas, Aerosur y ahora con Ecojet. Desde el inicio dejé claro que no recibiría sueldo ni viáticos; solo solicité transporte y hospedaje durante las gestiones.
Este trabajo fue posible también gracias al apoyo institucional de Ecojet, que comprendió que mi colaboración con BoA respondía a un compromiso con el país y no a un interés particular.
Quiero dejar absolutamente claro que jamás solicité pasajes con descuento ni para mí ni para mi familia. El viaje que realicé a Paraguay fue cubierto íntegramente con mis propios recursos: pagué tanto el pasaje como la estadía. BoA no erogó un solo centavo por ese desplazamiento; al contrario, logré un ahorro aproximado de 55.000 dólares en las gestiones realizadas en Brasil, Paraguay, Argentina, Perú y Estados Unidos, todo plenamente documentado en la empresa
En Paraguay se está avanzando en acuerdos que permitirán mejorar las condiciones operativas y reducir el costo del combustible, un trámite que el Capitán Borda ya ha reactivado con éxito.
Son 54 años dedicados a la aviación, tiempo durante el cual he tenido el honor de contribuir al desarrollo del transporte aéreo boliviano. Durante estos meses de trabajo conjunto observé la enorme burocracia interna que afecta a la aerolínea estatal y frena muchas iniciativas. Sin embargo, también fui testigo de la valentía con que el capitán Borda enfrenta los problemas, sin ocultar la realidad ni buscar excusas. Su reciente informe refleja precisamente eso: un ejercicio de honestidad institucional poco común en tiempos donde la gestión pública suele estar marcada por intereses personales o políticos.
Hoy, las expectativas para BoA son alentadoras. Si el nuevo gobierno comprende la importancia estratégica de la aviación para la integración nacional y el desarrollo económico, podrá consolidar los avances logrados.
El cambio político representa una oportunidad para modernizar la infraestructura aérea del país y fortalecer la competitividad regional de BoA. Ojalá se reconozca y respalde el esfuerzo del capitán Borda y su equipo, quienes con integridad y compromiso han comenzado a reconstruir la confianza en nuestra aerolínea bandera.
Mi apoyo a BoA tuvo siempre un único propósito: aportar experiencia y conocimiento para su fortalecimiento institucional. Hoy cierro esta etapa con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber colaborado con un profesional íntegro y con una empresa que, pese a las dificultades, sigue siendo motivo de orgullo nacional.
Columnas de Constantino Klaric




















