2025, el año de inflexión
En el balance de este año que termina en tres días, los bolivianos muy probablemente evocarán los dos vértices más agudos de la crisis: la escasez de dólares y de combustibles –como aspectos negativos– y, al parecer con una percepción inversa, el resultado de las elecciones generales, es decir el cambio de régimen político en la conducción del país.
Ese cambio provocó una inversión en el pesimismo natural causado por la crisis económica. El punto de inflexión ocurrió en octubre y su tendencia alcanza a las expectativas para 2026.
La percepción ciudadana de los aspectos más ingratos de este agonizante 2025 tiene un impacto fuerte en la evaluación del año que termina.
“El 2025 es percibido de forma mayoritariamente negativa en Bolivia, superando con creces el pesimismo Global y regional (en Latinoamérica). Mientras que el 66% de la población a nivel mundial considera que el 2025 fue un mal año para su país, en Bolivia esta cifra se dispara al 86%”.
Así lo resume el informe especial Predicciones Bolivia 2026: el renacer del optimismo tras un año de crisis extrema, de Ipsos CIESMORI, publicado en su página web hace poco más de dos semanas y elaborado en función de estudios de opinión realizados entre noviembre y diciembre, en las cuatro mayores ciudades del país: La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.
Los gráficos que acompañan ese informe y otros artículos de la misma empresa muestran bien el deterioro de la percepción que tuvimos los bolivianos desde noviembre de 2024 hasta hace dos meses.
No era para menos, el encarecimiento sostenido del costo de vida, acompañado por la subida del dólar y la inestabilidad en el suministro de combustibles llegó a extremos impensados.
En mayo de este año, la divisa llegó a costar a 20 bolivianos la unidad, y entre septiembre y octubre las filas en los surtidores se prolongaron, en el espacio y el tiempo, a extremos jamás vividos antes.
El sentimiento de pesimismo que provocó esa situación terminó en septiembre como lo muestra la curva que describe la respuesta a la pregunta “¿diría que las cosas en este país van en la dirección correcta, o van en la dirección incorrecta?”, de una de las encuestas de Ipsos CIESMORI.
Coincidiendo con el día de la segunda vuelta de las elecciones, las respuestas positivas a esa pregunta pasan de 15% un mes antes, a 51% después del 19 de octubre y superan el 60% luego del cambio de Gobierno.
“A pesar del duro balance del año anterior, Bolivia muestra un optimismo notable de cara al futuro. El 82% de los bolivianos es optimista respecto a que 2026 será un mejor año para ellos, superando al promedio Global (71%) y situándose al nivel del promedio de (Latinoamérica)”, señala el informe citado.
Mejor aún, “un 73% cree que la población comenzará a sentirse más optimista a largo plazo, un salto de 21 puntos respecto a la medición anterior (en octubre), reflejando una posible expectativa de cambio en el clima social”.
Que así sea. ¡Feliz Año Nuevo!


















