El mundo puso en común el término de “platillo volador” a partir del 24 de junio de 1947, cuando el piloto estadounidense, Arnold Kenneth, volaba en su avioneta desde Chehalis a Yakima, en el Estado de Washington, y avistó un grupo de nueve objetos brillantes con forma de media luna y de apariencia metálica que se desplazaban a gran velocidad.