
SURAZO
Cayo Mecenas fue confidente y consejero político de Cayo Octavio Turino que se convirtió en el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto. El fomento y patrocinio que el primero brindó a las artes convirtieron a “mecenazgo” en la palabra que describe el apoyo a una manifestación cultural.
Estamos en la postrimería de un Mundial de Fútbol que trajo desagradables sorpresas a los sudamericanos.
Si es cierto que ese deporte es, de una u otra manera, el reflejo de los países en los que se practica, el hecho de que ninguna selección del subcontinente haya pasado a cuartos de final debería dar pie a una reflexión colectiva.
La revista “Ecos” publicó el último domingo un artículo sobre el subsuelo de Sucre; es decir, aquellas versiones que hablan sobre la existencia de criptas y catacumbas en el centro histórico de la capital del Estado.
La posición de la Iglesia sobre el particular es invariable: se niega la existencia de infraestructuras subterráneas con excepción de las criptas de algunos templos y se cita como ejemplo la de San Francisco.
A veces la naturaleza necesita parir engendros.
Es como si desconfiara de su perfección y necesitara recordarse a sí misma que puede cometer errores.
Pero, a diferencia de lo que ocurre en el reino animal, los fenómenos humanos son difíciles de reconocer debido a que, aunque se crean distintos, generalmente son iguales que el resto de la gente.
Junio es el mes de Gesta Bárbara.
El movimiento cultural más influyente de la Bolivia republicana nació el 16 de este mes hace 100 años.
Comenzó con la revista que llevaba el nombre que se convertiría en el sello del movimiento, Gesta Bárbara, cuyo primer número fue oficialmente presentado el 16 de junio de 1918 en un acto realizado en el teatro “Skating” que por entonces funcionaba en lo que fue el templo de la Compañía de Jesús, en Potosí.
Antes de ser identificada como lo que es, un desenfreno de algunas de las más bajas pasiones humanas, la guerra era considerada una actividad sagrada en la mayoría de las culturas antiguas.
Cada cultura tenía un dios de la guerra y, ya que era considerada sagrada, los guerreros de la antigüedad se aproximaban también a esa condición. No solo eran hombres con superioridad física sino también intelectual.
El Diccionario de la Lengua Española (DLE) define “plagiario” simplemente como adjetivo de la persona “que plagia” y complementa la acepción señalando que es el que “copia obras ajenas”.
Como en otras miles de palabras, la Real Academia Española es demasiado simplista en esta que define así, sin más ni más, a la persona que comete un delito que, a mi juicio, es muy grave: robo de la propiedad intelectual.
Es increíble todo lo que se puede encontrar detrás de los detalles cuando se les presta atención.
Durante años escuché que Potosí era la única ciudad con autorización para sacar en andas el Santísimo Sacramento del Altar pero nunca se me ocurrió pensar en qué significaba eso. Me enteré recién, cuando comencé a indagar sobre la celebración de Corpus Christi en la ciudad del Cerro Rico.
Fueron cuando menos llamativos —por no utilizar otro término— el interés y el espacio que le dieron algunos medios de comunicación social a una boda que, aparentemente, no tiene nada que ver con Bolivia, la de Meghan Markle y Enrique de Gales.
A propósito de ello, lancé una provocación en Facebook y obtuve muy buenos resultados. Publiqué que una boda más importante, para Bolivia, fue la de Beatriz Clara Coya y Martín García de Loyola y algunos de mis contactos agregaron valiosos datos al respecto.
Omar Velasco, un periodista potosino recientemente fallecido, solía contar aquella anécdota según la que, tras el triunfo de la Revolución Nacional, la cúpula del MNR se reunió en la prefectura de Potosí para repartirse los cargos públicos. Un zapatero de participación destacada en las milicias llegó tarde a la reunión, cuando todos los cargos técnicos y de oficios ya habían sido distribuidos y, al ver que se quedaba sin uno, pidió la planilla de los otros, los calificados. Sin fijarse en el nombre del cargo, vio uno que tenía un sueldo alto y dijo “este… quiero este”.

