
SURAZO
Van cuatro meses que esperamos una respuesta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a la propuesta de recuperación de la primera Casa de Moneda que está en su poder desde 1915, cuando la Prefectura de Potosí les prestó el edificio que no largan desde entonces.
En el universo ficticio de J.K. Rowling, el sombrero seleccionador es el que decide qué niño va a cada casa de Hogwarts. El periodismo no tiene uno, pero la teoría describe los factores de interés; es decir, aquellos que motivan la atención del público.
Factores de interés periodístico son la actualidad, el conflicto, la expectación, los hallazgos, las hazañas, el humorismo, la magnitud, el interés múltiple, el progreso, la prominencia, la rareza, trascendencia y la proximidad.
En el pasado era una narración cronológica; es decir, contada en el orden temporal en el que ocurrieron los hechos, y por eso recibió ese nombre. Hoy en día, en medio de un periodismo cada vez más desafiado por las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), es un género periodístico ubicado a medio camino entre el reportaje y el ensayo.
Hay más de una Bolivia, aparte de aquella que nos muestran los medios de comunicación social y en la que la política partidaria tiene un lugar preponderante.
Yo conocí una la semana pasada, en Sucre, en el X Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Bolivianos que aglutinó a decenas de investigadores sobre temas que conciernen al pasado, presente y futuro de nuestro país.
Con una actitud muy próxima al desconocimiento, el presidente del Estado, Evo Morales, publicó en su cuenta de Twitter que "en nuestra visita oficial a Rusia, el hermano presidente Vladimir Putin nos entregó una carta escrita por el Mariscal Antonio José de Sucre que es testimonio de la lucha por la libertad de nuestros pueblos en Bolivia y América Latina…”.
Por sus peleas, argumentos y eventuales frases desafortunadas, los políticos son los payasos de nuestra sociedad. Gracias a ellos existe el humor político que hizo grandes a muchos escritores, incluido nuestro Paulovich, que en los últimos días partió al más allá luego de años de habernos alegrado la vida en el más acá.
Y las payasadas arrecian en tiempos electorales como los que los bolivianos vivimos desde hace ya bastante tiempo, tanto que ni siquiera nos dimos cuenta cuándo fue que comenzaron.
Ignorante como soy en materia de fútbol, mis preferencias se decantan por el lado menos deportivo.
Por principios, por el llamado de la tierra y los genes, apoyo a la selección de mi país pese a que ya lleva un cuarto de siglo sin regalarnos alegrías. Fue eliminada con pena y sin gloria de la Copa América así que, para no mantenerme del todo alejado del planeta, tuve que elegir otros equipos a los cuales apoyar. Argentina y Perú son mis opciones, siempre en ese orden, y le explico por qué:
Teóricamente, el dinero que se pagó a los futbolistas convocados a la selección boliviana es privado, pues proviene de la Confederación Sudamericana de Fútbol y, por ende, de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), así que no tendríamos por qué meternos en su manejo. Por ello, la FIFA es un súper Estado que no admite que nada ni nadie se involucre en sus asuntos. No obstante, eso no evitó que muchos de sus dirigentes mundiales y regionales sean encarcelados por su manejo corrupto del fútbol.
El martes presenté “El hombre”, el libro de cuentos que ganó el primer lugar del tercer certamen Letras de Nuevo Tiempo convocado por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb).
Fue una satisfacción personal, de esas que necesitas disfrutar de vez en cuando para recordar que escribes para la gente, no para los partidos; para los lectores, no para los sectores.
Y ahora resulta que cualquiera puede tener su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

