
SURAZO
Dos fallecimientos, informados oficialmente el mismo día, cambiaron totalmente la planificación de esta columna, que esta semana debía ocuparse del primer año del Gobierno de Rodrigo Paz.
En Potosí, el que pegó más fuerte fue el de Luis Rico, debido a que él era uno de los artistas más famosos de esta tierra. Su muerte fue la noticia del martes y seguirá lamentándose durante mucho tiempo.
El 31 de agosto de 2026 se dio fin a un abuso que nunca estuvo plenamente justificado: la vigencia del “Certificado Único de Idiomas Oficiales del Estado Plurinacional de Bolivia” que era un requisito ineludible para el acceso a la función pública.
En Bolivia la cárcel puede convertirse en trampolín electoral. Basta con convencer a una parte del país de que uno no responde ante la justicia, sino que padece persecución. Después, solo queda presentarse como salvador de la nación. Nilton Condori y Juan José Zúñiga parecen haber descubierto el atractivo político de ese relato.
Evo Morales está nuevamente entre los temas centrales de discusión, y ni siquiera porque él se lo haya propuesto: el que vuelve a otorgarle protagonismo es el Gobierno.
Esto demuestra que hay gobiernos que, sin proponérselo, o quizá sin darse cuenta, terminan convirtiendo a sus adversarios en protagonistas de su propia gestión. El de Rodrigo Paz parece empeñado en demostrarlo: cada vez que anuncia una acción, lanza una advertencia o abre un nuevo frente político, Evo Morales vuelve a ocupar el centro de la escena.
Las redes sociales democratizaron la posibilidad de informar… o desinformar. Cualquier persona puede transmitir en vivo, publicar fotografías, comentar un acontecimiento o compartir una noticia.
Esa posibilidad es positiva, pero también ha producido un fenómeno que merece atención: personas y cuentas que se presentan ante el público como periodistas o informativas, aunque no necesariamente cumplan con las condiciones mínimas del ejercicio periodístico. A eso propongo llamar pseudoperiodismo.
Hay palabras que sobreviven a las épocas que las vieron nacer. “Izquierda” y “derecha” son dos de ellas. Nacieron en la Revolución francesa, cuando los miembros de la Asamblea constituyente se sentaron a uno u otro lado del presidente.
Lo que comenzó como una distribución física terminó convertido en una de las grandes etiquetas de la política.
Dos siglos después seguimos utilizándolas como categorías eternas. Ese es el problema.
¿Cómo interpretas la realidad que te rodea? La vista te ofrece imágenes; el oído los sonidos y la piel variadas gamas, desde temperaturas a texturas. Pero esa es tu percepción. ¿Qué pasa con el resto de la humanidad?
Existen procesos judiciales en los que no se sabe con certeza quién o quiénes deben ser demandados y, por tanto, tampoco se sabe dónde deben ser citados. Para estos casos, el artículo 78 de la Ley 439 establece la citación mediante edictos en un medio de comunicación social. No es obligatorio que los edictos sean publicados en periódicos, pero estos son los más utilizados por una razón: su permanencia en el tiempo.
La tragedia del Centro General de Mantenimiento del Regimiento de Artillería Mecanizada 2 (RAM-2) “Bolívar”, de Viacha, ha reavivado el debate sobre la obligatoriedad del servicio militar en Bolivia, un tema que Evo Morales declaró sepultado tras la promulgación de la Constitución Política del Estado, en 2009.
Pero no estaba muerto, ni andaba de parranda.
La máquina de hacer dinero que es Hollywood ha reestrenado a fines de agosto la película Terminator 2: Judgement day, conmemorando su 35 aniversario.
Como saben los seguidores de la saga, la segunda parte de ese título significa “el día del juicio final”, una referencia directa a la fecha en la que una inteligencia artificial denominada Skynet “adquiere conciencia de sí misma” y provoca una guerra nuclear entre Rusia y Estados Unidos que casi extermina a la especie humana.

