
SURAZO
La globalización puede ser la culpable.
El coronavirus tardó dos meses y medio en expandirse a todo el mundo, un récord asombroso —aún en nuestros tiempos— que hubiera resultado imposible si la humanidad no estuviera tan conectada como ahora.
La semana pasada, una jueza en materia penal levantó polvo en Potosí al intentar instalar una audiencia de inspección judicial en una radioemisora.
Todo fue por un juicio entre dos extrabajadores de la empresa de agua potable. Supuestamente, uno injurió, calumnió y difamó al otro en una entrevista realizada en un programa de la radio Kollasuyo. Como no hay grabaciones ni ninguna otra prueba de lo sucedido, a la jueza se le ocurrió arrancar –y judicializar– una declaración, en el marco de la “inspección”.
Ni The Washington Post ni el Massachusetts Institute of Technology (MIT) dijeron, jamás, que no hubo fraude electoral en Bolivia.
¿Lee periódicos la gente durante los carnavales? Como la respuesta es sí, este artículo va dirigido a esos pocos que lo hacen, esa minoría que tiene mejores cosas que hacer y, seguramente, ha reducido su consumo de televisión a la programación a la carta.
El Carnaval, que está en pleno desarrollo desde el fin de semana, ingresa hoy a su etapa intensa con la celebración del “Jueves de Comadres”, una tradición que, como se explica en las ciudades donde más se celebra, como Tarija y Potosí, es el resultado de la práctica de la reciprocidad.
Hace una semana, las mujeres agasajaron a los varones, sus “compadres”, y hoy esperan recibir mayores atenciones a cambio.
El 12 de febrero de 2016, el entonces presidente Evo Morales le decía al país que si la opción “No” ganaba en el referendo previsto para el 21 de ese mes, el MAS presentaría otro candidato en las elecciones de 2019. Bolivia dijo “No” y Evo incumplió su palabra. Fue el principio del fin.
Muchos tarijeños están enojados. Consideran que fue una ofensa llamar “chola tarijeña” a la “moza chapaca”. Ellos dicen que la mujer que lleva el traje típico de esa región no es una “chola” sino una “moza” porque siempre se llamó así. Si ellos lo dicen, debe ser cierto. Como yo no vivo en Tarija, ni investigo el origen de la “moza chapaca”, no puedo opinar al respecto.
El 10 de noviembre de 2018, con motivo de la efeméride potosina, la entonces ministra de culturas, Wilma Alanoca, llegó a la Villa Imperial a transmitir un episodio de su programa Revolución Cultural, que se emitía por Bolivia TV, uno de los instrumentos de ideologización del MAS.
Me pidió que habláramos de mis libros, pero yo le propuse que mejor nos ocupemos de Potosí, la ciudad que, según los sesudos ideólogos de la “revolución cultural” –no el programa sino el proceso– era el epítome del colonialismo en América.
Citados frecuentemente con “h” inicial, anan y urin corresponden a la supuesta división de linajes durante el incario. La fracción urin correspondería a la parte baja del Cusco, geográficamente hablando, mientras que anan sería la parte alta de la capital del Tawantinsuyu. Los primeros cinco gobernantes incas –bajo el orden clásico de la sucesión– eran de urin mientras que los demás procedían de anan.

