
SURAZO
La del domingo será una lucha desigual.
En elecciones sobre las que no pesará –como en la década pesada– la sospecha de intervencionismo gubernamental, una organización se enfrentará a improvisadas alianzas y agrupaciones ciudadanas que, aunque con respaldo económico, no pudieron, no pueden ni podrán hacerle frente.
La palabra “raza” ha perdido su concepto.
Se la definía como “cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia”, pero la ciencia ha demostrado, científicamente, que eso no es cierto.
Los delitos sexuales se han multiplicado tanto en Bolivia que ya no nos escandalizan como antes. Si el país entero se estremeció en el banzerato con la violación que sufría una muchacha de parte de su padre y hermanos, el público de hoy en día solo se indigna en determinados casos.
Es innegable: la única agrupación política que tiene un proyecto político es el Movimiento al Socialismo (MAS). El gran detalle es que ese proyecto no ha sido elaborado para favorecer a la ciudadanía boliviana, sino al MAS mismo.
Las intenciones de esta organización fueron admitidas a poco de haber asumido el poder, en 2006. Más de un dirigente dijo, entonces, que el MAS había llegado para quedarse 50 años, pero nosotros, los bolivianos, acostumbrados a gobiernos erráticos y poco duraderos, no les creímos. Fue nuestro principal error.
Así de clara es la cosa: el Cerro Rico de Potosí se está hundiendo.
La advertencia no es nueva ni el hecho es un descubrimiento, pues los potosinos vemos diariamente cómo se modifica la forma de la legendaria montaña.
El Gobierno de Jeanine Áñez está a punto de cumplir 10 meses en el ejercicio continuo de la presidencia –ojo que no estoy escribiendo “poder”– y eso ya no puede considerarse “transitorio”.
La transitoriedad es la cualidad de lo pasajero, temporal, fugaz… y, tomando en cuenta que nuestro parámetro de análisis es la historia de Bolivia, eso es mucho tiempo y no encaja en ninguno de esos adjetivos.
El experimento ha fracasado. Hay que buscar otra fórmula.
La justicia boliviana se desprestigió hace mucho tiempo por su venalidad y politización. La mayoría de sus fallos son influenciados por el dinero y, también tiempo ha, los magistrados eran nombrados en virtud a subterráneas decisiones políticas.
No. Nostradamus no predijo el coronavirus. Los estudiosos de su obra lo aclararon y yo les creo. Siempre es mejor creer a los especialistas que a quienes comparten mensajes irreflexivamente en las redes sociales.
La definición más básica de Estado es que este es una “sociedad política y jurídicamente organizada y asentada sobre un territorio”. El elemento jurídico son las leyes ya que, sin estas, no existe “Estado de derecho” y, consiguientemente, no existe Estado.
¿Desde cuándo Bolivia dejó de ser un Estado?
La máxima expresión de barbarie del ser humano es la guerra. Desde el inicio de las sociedades, las agrupaciones de personas se enfrentan entre sí por diferentes motivos, desde el control de territorios hasta cuestiones complejas de política y economía.
La guerra provoca, inevitablemente, la muerte de personas, pero, aunque esa es una verdad de Perogrullo, la humanidad comprendió que había que poner límites incluso a algo tan bárbaro como la guerra.

