
RAÍCES Y ANTENAS
En el primer quinquenio de los años 80 la inflación fue el desajuste macroeconómico más grave de la agenda de la política pública. Posteriormente, el plan de estabilización, el Decreto Supremo 21060, la estabilidad se convirtió en un patrimonio nacional. A pesar de los cambios en el modelo económico y las diferentes gestiones del Banco Central de Bolivia, mantener una inflación controlada es una política de Estado. Entre 1986 y 2021, se completan 35 años de estabilidad de precios.
Algunos consideran que la etimología es una ciencia del pasado. Una práctica de eruditos lingüísticos, de ratones de biblioteca, de profesores a la moda antigua, de coleccionistas de curiosidades de los idiomas. Por ejemplo, mi apellido Chávez viene la palabra en portugués: “chaves” (llaves). Según una versión religiosa los "Chaves" serían los que tienen las llaves que abren las puertas del reino de Dios. Somos parientes de San Pedro.
En la semana que pasó el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sacado sus previsiones económicas. Sostiene que en el año que transcurre el Producto Interno Bruto de Bolivia (PIB) crecerá al 5,5%. En el año 2022, el aumento del PIB será menor, un 4,3%. El Ministerio de Economía y Finanzas nacional es mucho más conservador y está esperando un crecimiento del 4,4% para 2021. Según el FMI habrá segundo aguinaldo.
Mientras la política fomenta el odio, impulsa el enfrentamiento, alienta la crispación social, usa la justicia para la revancha y fomenta batallas campales en las redes sociales, las personas, las empresas y las instituciones están frente al enorme desafío del cambio climático, la reconstrucción de la confianza social, la creación de empleos de calidad y, tal vez, el reto más complejo: la transformación digital. La pandemia ha acelerado el futuro. La política busca detenerlo.
En Bolivia y el mundo se discute el tipo de crisis y recuperación económica deseable o posible. Existen dos maneras de encarar el tema de la recuperación, primero, el tiempo que durará ésta y segundo, la dirección, calidad y sostenibilidad del nuevo crecimiento.
Los economistas utilizamos un abecedario sui generis para describir el tipo de recesión económica en curso y las posibles salidas de esta.
El apresamiento de la expresidenta Añez produjo el agravamiento de la crisis social y política y la profundización de la polarización en la sociedad. Ambos hechos comprometen, seriamente, la recuperación del crecimiento económico y son una traba que impide el desarrollo económico integral.
En la semana que termina, las reservas internacionales (RI) del Banco Central de Bolivia (BCB) se han situado en 4.890 millones de dólares. Este hecho ha suscitado que se prendan focos rojos en el tablero de la economía, que gremios empresariales manifiesten preocupación y que la oposición eche un grito al cielo. El Gobierno ha salido decir, sereno moreno, que todo está bajo control y que no cunda el pánico. Las RI son suficientes para la salud económica de Bolivia.
Los precios internacionales de las materias primas, que Bolivia exporta, han aumentado en los últimos meses.
En el caso del petróleo después del fatídico 20 de abril de 2020 cuando el crudo se desplomó un 305% y por primera vez desde que hay estadísticas entró en valores negativos, al cerrar -37,63 dólares el barril, su recuperación ha sido constante. La semana pasada, el precio del barril del oro negro llegó a 60 dólares. ¿Será que este es el primer paso de un nuevo ciclo ascendente?

