
MARTILLEANDO
“No me gusta Camacho porque es joven”, “no me gusta Mesa porque es viejo”, “no quiero a la Jeanine porque en realidad no es constitucional y es facha golpista”. “No quiero a Evo porque ha endeudado al país hasta más no poder”.
Belladona se habría salvado si sus habitantes hubiesen entendido que unidos con un mismo objetivo podrían haber derrotado al peor de sus enemigos.
Sin embargo en muchos anidaba la codicia, la idea de un futuro mejor, o de hacer las cosas siguiendo la receta que aparecía en cualquiera de los libros de la biblioteca de ese pueblo; por eso ponerse de acuerdo no era su guía principal.
Estos días usted, yo, el vecino, la comadre, la tía o el ahijado, o casi cualquier ciudadano estuvimos escuchando, leyendo y viendo vídeos sobre lo sucedido en Bolivia. Fueron 28 días donde se difundieron las noticias desde el lugar de los hechos, supuestas verdades a medias y, por qué no decirlo, mentiras de gran calibre, que colorearon el tinte de la esfera informativa nacional.
¿Qué fue lo primero que incendió, la palabra o la cosa? fue el cuestionador epígrafe que adornaba el sílabo de la materia Lenguaje de la Imagen que me tocó cursar en la universidad. Si la memoria no me falla, la frase pertenece a Octavio Paz.
El reto planteado por el docente fue elucubrar, durante todo el semestre, si es la imagen o lo que se dice, lo primero que enciende al alma humana.
Hace años un amigo me tildó de Miss Híbrida porque me dijo que debía elegir. O iba a bailar a una discoteca o iba a cantar a una guitarreada, pero no podía ir a las dos cosas. Dijo que mis pies bailaban en dos mundos muy disímiles. Era el mundo de los plásticos, y por ende superficiales, y el mundo de los oscuros, por tanto reflexivos y serios.
Sorpresa, perfección y decisión son los ingredientes fundamentales para darle jaque al rey. No hay mayor rivalidad en la historia del ajedrez que la que tuvieron Gary Kasparov y Anatoly Karpov. Las brillantes partidas que se disputaron podrían llenar un libro de dimensiones considerables.
El apagón de luz del 30 de junio de 2002 dio pie al supuesto fraude electoral sucedido en Bolivia en las elecciones generales de ese año. Ocurrió cuando se realizaba el conteo en boca de urna y se anunciaba a un ganador, pero a las ocho de la noche, luego del apagón, hubo otro anuncio y otro ganador. 700 votos cambiaron el lugar del tercero y éste pasó a segundo lugar. Ese cambio dio como resultado a otro presidente.
De acuerdo con el registro ISBN, Uruguay tiene 6,5 títulos por cada 100.000 habitantes, Argentina tiene 6,3, Chile 4,4, Brasil 4,2; y Bolivia 1,3.
Según un análisis efectuado por escritores paceños tres de cada 100 bolivianos lee dos libros al año, mientras que en Europa cada persona lee entre 25 a 30 libros al año. Algo más cerca, en Chile y Argentina, el promedio de lectura es de 5,4 y 4,6 libros.
Leemos poco. Y sucede, a veces, que ni siquiera terminamos de leer el único libro que llegó a nuestras manos.
Levantar la muralla alrededor del Parque Tunari y de la Chiquitania atrajo a los pesimistas de siempre y a los oportunistas habituales, pero luego de peleas, licitaciones, y la magna prohibición de coimas, vemos el resultado.
Libres de toda persecución y caza indiscriminada jaguares, ciervos, tapires y emplumados pueden volar y correr a sus anchas. El bosque seco va recuperando verdor y los turistas más adinerados pueden ver su recuperación por medio de imágenes satelitales enviadas a los dispositivos ópticos instalados en sus retinas.
Trece años de aprender que la letra entra con sangre, 13 años de entender que las leyes están hechas para torcerlas, 13 años de violaciones sistemáticas a la ley, de cientos de feminicidios, de asesinatos, y de vulneración tras vulneración a la ley de leyes.
Estamos viviendo un penoso proceso de aprendizaje en el cual la enseñanza fundamental se traduce en que el verdadero vencedor es el más pendejo, el más vivo, el más sinvergüenza, el más ladino y, en definitiva, el más abusivo.

