MÓNICA BRIANÇON MESSINGER

MARTILLEANDO

25/04/2018

Desazón, angustia, rabia, impotencia, temor, indignación, frustración, desánimo y un sinnúmero de sensaciones han consumido a una parte de la población cochabambina desde inicios del mes de abril, gracias a las denuncias hechas contra el alcalde Leyes.

Me sumo a esos estados de ánimo, confusos, no porque apoye a uno u otro bando, sino porque al final de cuentas los grandes perdedores somos los ingenuos de siempre, que creyendo ejercer la ensimismada y ensoñada democracia caemos en la permanente trampa de ir a las urnas para votar por el cambio.

17/04/2018

El fin de semana, Los Tiempos fue el único medio que hizo eco de una noticia que salió en la red Erbol. Otros no le dieron importancia, tal vez debido a la resonancia política que podría tener, o porque no quieren dar cabida a una autoridad controvertida.

Al margen de las consideraciones que posee la nota y que podrían leerse como “el político en busca de apoyo”, hay un detalle a destacar.

10/04/2018

Es común escuchar la frase “ponte en mis zapatos” para solicitar al interlocutor de turno que sea empático y que viva la experiencia no desde su cómoda óptica sino desde el mundo interior de quien lo pide.

Pero el pedido va más allá. No queremos ser juzgadas sin que sepan cuáles o cómo son los momentos que estamos atravesando. Por eso, es más fácil estar en el zapato del otro. Un poco más difícil será estar en una prenda que sólo es usada por la mitad de la población.

03/04/2018

El otro día estaba caminando por uno de los mercados más populares que hay en Cochabamba, La Pampa, y me acerqué a una vendedora de inciensos para comprar unas cuantas barritas. Le pregunté si el que tiene aroma a canela es, como dicen por ahí, efectivo para atraer la abundancia.

Me contestó que funciona si yo creo.

Hasta ahí la cosa cae entre la superstición y la fe y dependerá de quien encienda el incienso, que tendrá un determinado aroma, para conquistar el amor, la salud o la prosperidad.

27/03/2018

Hace poco escuché en la calle a una persona de unos veintitantos años referirse a otra, en muy mal tono, como ¡vieja! También lo leí hace unas semanas, en las redes sociales, cuando se referían a una señora como “vieja de M” cuando ésta maltrataba a otra.

Sin entrar en detalles acerca del racismo, la xenofobia y otros males que aquejan al país, me sorprende el hecho de usar la palabra “viejo” o “vieja” como un insulto.

20/03/2018

Hasta donde se sabe ningún ser humano tiene como misión ser triste y desdichado. La mayoría busca el mejor modo de vivir su vida y trata, por todos los medios posibles, de transitar por un camino manejable y sereno.

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