
MARTILLEANDO
Él probablemente sea un octogenario. Cada día sale cargando una silla, una manta y una bolsa con migas de pan o con maíz machacado.
Ellas son sus compañeras eventuales. Son palomas atraídas por el olor y por el sonido que emiten los maíces al caer al suelo.
Lo observo al pasar y veo este ritual diario. Cada día, las palomas bajan de sus atalayas para picotear la ofrenda alimenticia del viejecito.
Perdimos el mar por flojos, por preferir el carnaval en lugar de combatir. ¿Sabe que esto es un mito, gracias a un mensaje difundido por el historiador Benjamín Vicuña Mackenna? Si ya lo sabe, entiende que no somos perdedores ni jaraneros.
Si no lo sabía, conviene un breve repaso histórico, ya aparecido en El Alteño: la noche del 25 de febrero de 1879, el presidente Hilarión Daza recibió en La Paz la noticia que tropas chilenas invadieron y tomaron Antofagasta.
Verdades incómodas, noticias que no gustan a los gobernantes de turno. Salvajes incursiones y destrozos que pusieron en riesgo el patrimonio levantado con esfuerzo y dedicación, son ciertos momentos que han marcado 75 años de vida.
La Gaceta de Buenos Aires publicó en 1810: "El Alto Perú será libre porque Cochabamba quiere que lo sea; y los bravos cochabambinos cuyos brazos no tuvieron antes otro ejército que el cultivo de la tierra, se emplearán en destruir a los tiranos. Congratúlense los Patriotas de ver a Cochabamba compitiendo en gloria y heroísmo con la misma capital y fundando la igualdad que debe haber entre todos los pueblos. Los ilustres hijos de Cochabamba, siempre firmes en la energía que hasta ahora han desplegado, serán un seguro apoyo de la libertad”.
Debo confesar que no soy muy fanática de la ciencia ficción. Me gusta la saga de Star Wars, y alguna película más, pero hasta ahí llego.
Por eso, el otro día, cuando Marcelo se declaró ciudadano de Asgardia, le pregunté qué es eso. Resulta que es una micronación en el espacio exterior que está libre del control de las naciones existentes y quiere ser reconocida como estado nación. Igor Ashurbeyli, es su fundador.
Cochabamba fue declarada hace años como la capital gastronómica de Bolivia, transformándose sus restaurantes y comida en una especie de patrimonio inmaterial. Es más, ciertos turistas declaran que la ciudad huele a comida. Pero ¿qué sucede cuando se quiere visitar lugares y no comer?
Se trata de una apuesta arriesgada. La Cámara de Comercio y Servicios de Cochabamba ha decidido restaurar un teatro en lugar de demolerlo para transformarlo en un local comercial.
Con una inversión importante y un trabajo de varios meses, regala a la ciudad y al sector artístico un espacio para las artes escénicas, rescatándolo del olvido.
Estamos muy mal señores, muy mal. Así reza el dictamen de cualquier médico o galeno que se precie de hacer un buen examen mental a algún enfermo psiquiátrico declarado.
Algo así nos sucede como país. No solamente damos pie a libretos dignos de un realismo mágico de la década de los 60, o de un disparatado guión de película sin moraleja, sino que tenemos una mala cabeza gobernante.
Desde hace una década y un par de años, el partido gobernante emite mensajes destinados a la defensa de lo originario como parte de su discurso político. Inicialmente lo hizo, al parecer, con buenas intenciones.
Años después, la expresión de estos mensajes termina exacerbando los odios entre quienes creen o dicen pertenecer a una etnia.
Son frecuentes las solicitudes de personal colocadas medios de comunicación, buscando tal o cual persona que pueda hacer determinada tarea.
Hay publicaciones que se repiten año tras año y uno puede percatarse que en esa institución las personas no duran en el puesto.

