
LA ESPADA EN LA PALABRA
Despertamos. Algunos damos las gracias a Dios por un nuevo día, otros van al retrete a hacer pipí. De todas maneras, lo que sigue es encender la pantalla del móvil, ingresar a X, TikTok, Facebook o Instagram y comenzar a deslizar hacia arriba el dedo pulgar (o el índice, en el caso de algunas personas mayores) en ese ejercicio mecánico que, en inglés, se llama scrolling.
Quizá nunca como ahora en la historia se hayan difundido más la ignorancia y la necedad. Y aquí hay otra paradoja de la historia: mientras que hoy el conocimiento circula en bibliotecas virtuales y millones de PDF de descarga libre, millones de seres humanos se dedican a ver videos estúpidos en sus teléfonos o a discutir encarnizadamente en X, Facebook o TikTok sobre temas sensibles, importantes y baladíes.
En uno de los mejores libros que leí en 2025, Biografía de la humanidad, de José Antonio Marina y Javier Rambaud, se advierte que el mundo tendrá que enfrentar tres grandes desafíos en el siglo XXI: la devastación de los ecosistemas, la tensión internacional que puede derivar en una guerra mundial y, finalmente, el aumento de la brecha entre ricos y pobres (o la concentración del dinero en pocas manos).
Otro de los temas reflexionados en el libro que analizábamos la anterior semana (La resistencia, de Ernesto Sabato) es la libertad. “Desde joven he vivido la zozobra de la libertad”, recuerda el lector, en tono escéptico, y añade que él mismo se recuerda “como quien corriera un tramo por un sendero perdido, y luego volviera hacia atrás, sin hallar el dato definitivo que probara que aquel era un buen camino”.
Hace un cuarto de siglo, el año 2000, Ernesto Sabato publicó uno de sus últimos libros; se trata de un ensayo dividido en seis partes (cinco “cartas” y un epílogo): La resistencia (Seix Barral).
El libro plantea varios cuestionamientos sobre la degradación, la soledad y el empobrecimiento cultural y espiritual a los que ha llevado al mundo el hombre moderno, o a los que ha llevado al hombre moderno el mundo.
Día a día el desarrollo de la tecnología nos va sorprendiendo más. Y yo me sorprendo de mí mismo también: cada vez le voy dando más cabida a la IA en mis quehaceres profesionales e incluso en algunos no tan profesionales ni laborales, aun cuando pienso que es una especie de intrusa, o un mal.
La veo con algo de miedo, pero aun así acudo a ella; me cuesta confiar en la ciencia y la tecnología, pero incluso así las utilizo para hacer mi vida más “eficiente”.
Hace unos dos años, a mediados de octubre de 2023, caminando por la avenida Corrientes de Buenos Aires, una de mis favoritas por la cantidad de librerías de libro viejo que hay en ella, me encontré con un libro que me llamó la atención, y lo compré en 3.500 pesos argentinos: Victoria Ocampo: El mundo como destino (Seix Barral, 2002).
La renta vitalicia para presidente y exvicepresidente es una gran arbitrariedad, un despropósito que, como dije hace algún tiempo, posee un tufo aristocrático o monárquico, propio de los países con democracias incipientes, como Bolivia.
El mundo no sabe exactamente hacia dónde va. Hace unas décadas, el líder de los Sex Pistols respondió a un periodista cuando este le preguntó qué sentido tenía su banda de punk: “No tenemos ni puta idea de lo que queremos, pero tenemos muy claro cómo lo vamos a conseguir”.
Los diarios más importantes del mundo se llenaron con noticias y reportajes sobre el lateral derecho Dani Alves cuando, a inicios de 2023 (por entonces Buenos Aires celebraba todavía la copa del mundo), una mujer lo acusó por agresión sexual, hecho que se habría producido en la discoteca Sutton de la ciudad de Barcelona.

