
LA ESPADA EN LA PALABRA
La renta vitalicia para presidente y exvicepresidente es una gran arbitrariedad, un despropósito que, como dije hace algún tiempo, posee un tufo aristocrático o monárquico, propio de los países con democracias incipientes, como Bolivia.
El mundo no sabe exactamente hacia dónde va. Hace unas décadas, el líder de los Sex Pistols respondió a un periodista cuando este le preguntó qué sentido tenía su banda de punk: “No tenemos ni puta idea de lo que queremos, pero tenemos muy claro cómo lo vamos a conseguir”.
Los diarios más importantes del mundo se llenaron con noticias y reportajes sobre el lateral derecho Dani Alves cuando, a inicios de 2023 (por entonces Buenos Aires celebraba todavía la copa del mundo), una mujer lo acusó por agresión sexual, hecho que se habría producido en la discoteca Sutton de la ciudad de Barcelona.
Hace unos días, el periodista Marco Zelaya tuiteó que “sólo en Bolivia puede ser posible que Rodrigo sea un caballo de Troya primero para la derecha y ahora para la izquierda…”. Es cierto. Pues hasta antes del 19 de octubre, pero sobre todo hasta antes del 17 de agosto, muchos hubieran jurado que Rodrigo, hijo de un expresidente (Jaime Paz Zamora) y sobrino-nieto de otro expresidente (Víctor Paz Estenssoro), estaba aglutinando a toda la izquierda, tanto a la vieja (el mirismo) como a la que gobernó (destruyó) Bolivia estos últimos 20 años…
Como muchas personas que sienten nostalgia por el pasado y un amor particular por la historia, soy una especie de fetichista de los objetos antiguos, los papeles viejos y las cosas que puedan tener algún valor patrimonial. Desde hace muchos años me dedico a “cazar” aquellos pequeños (y a veces no tan pequeños) objetos que pueden tener algún valor histórico o dar testimonio a los historiadores del futuro sobre algo de la época a la que pertenecieron.
En algunos momentos de la historia, como la Ilustración o fines del siglo XIX y comienzos del XX, el liberalismo fue una doctrina política totalmente contraria al conservadurismo. Pretendía liberar al individuo de una especie de colectivismo o tiranía religiosa en los que la Iglesia y los reyes lo habían sumido.
El liberalismo estaba en las antípodas de aquella ideología que pretendía conservar el Estado teocrático o ciertos privilegios de la nobleza y la casta sacerdotal.
Varios estudios que indican, contra lo que podríamos suponer, que los jóvenes de hoy tienen menos sexo que los de ayer. Sí: el libertinaje postmoderno y las relaciones líquidas no son necesariamente sinónimo de más sexo ni, mucho menos, de relaciones sexuales espiritualmente satisfactorias.
Hace varios miles de años la esperanza de vida de los seres humanos era mucho menor.
Por ejemplo, en el Paleolítico la probabilidad de morir siendo niño era muy alta, y si se lograba rebasar los 15 años se podía llegar hasta los 50 más o menos, edad en que los achaques, resultado del esfuerzo físico y la mala alimentación, comenzaban a minar la salud de la persona hasta matarla en poco tiempo.
Las mujeres tenían una mortalidad más alta por las posibles complicaciones durante el parto.

