
EN VOZ ALTA
Anarquista de pura cepa, fuiste uno de tantos crotos aparecidos en Argentina desde las postrimerías del siglo XIX para hacerse parte del paisaje durante el siglo XX. Viajantes que sobre los trenes cruzaban ese país donde naciste aquel 20 de agosto de 2019, en Córdoba.
“Una imagen vale más que mil palabras”, esa afirmación antigua, popularizada ya en 1921 por el publicista Fred R. Barnard, siempre es irrebatible.
Es 17 de agosto de 2025. Día de la bandera boliviana. De elecciones generales, las más cruciales desde 1982. Como dicen los expertos, este día marcará un hito en el cierre de un ciclo abierto a principios del siglo XXI, de resultados devastadores para el país.
El 6 de agosto de 1825, la Asamblea Deliberante fundó la república independiente de Bolívar –luego Bolivia– sobre la base del territorio de la Audiencia de Charcas, el lugar más disputado por realistas y rebeldes a raíz de cobijar al Sumac Orcko, Cerro Rico de Potosí, seno materno de la modernidad y sustento del nuevo Estado.
Antiguas estrategias recogidas en poemas épicos desde Homero trazan los caminos de los audaces en busca de sus objetivos. Muchos de ellos, bajos y oscuros. El peor, sin duda, el ascenso al poder con decisión malévola de eternizarse.
France 24 contaba, el 21 de julio, que “Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Gustavo Petro, de Colombia; Pedro Sánchez, de España; Yamandú Orsi, de Uruguay, y Gabriel Boric llevaron a cabo una jornada de trabajo en el palacio de La Moneda en defensa de la democracia y el multilateralismo, y la lucha contra la desinformación”.
Hace cuatro años, el 11 de julio de 2021, en San Antonio de los Baños, provincia Artemisa de Cuba, comenzó una protesta que se extendió rápidamente hasta 62 pueblos y ciudades. Fueron miles quienes tomaron las calles para manifestar su descontento con el modelo totalitario impuesto desde enero de 1959 en la isla, convertida en una cárcel con más de 200 prisiones que con una población de reos comunes estimada, en esa fecha, en unas 100.000 personas, y más de 900 presos políticos y de conciencia.
Hace pocos días se suscitó un hecho de dramatismo mayor en Tarija, viralizado en los medios de comunicación y las redes sociales. La crónica de Ariel Melgar en el El Deber, de Santa Cruz el 29 de junio, “¿Quién me devuelve mi juventud? Liberan a Richard Mamani tras pasar nueve años preso por una violación que no cometió”, da cuenta de que “A los 19 años, Richard Mamani Martínez fue encerrado en la cárcel de Morros Blancos acusado de un crimen que no cometió.
El 15 de junio pasado, César Siles renunció al cargo de ministro de Justicia, sacudiendo a la opinión pública. El diario El Deber, el 20 de junio, sintetiza el asunto: “La renuncia del ministro de Justicia César Siles anticipó el caso Consorcio. Un audio reveló diversas reuniones para destituir a una magistrada del TSJ. Los implicados en esta trama se enfrentan a la justicia”.
El 22 de enero de 2006, en su primera posesión como Presidente de la República quien fugaría en 2019 y hoy es prófugo por cargos de estupro, pronunció un discurso plagado de mentiras, simplista y parcializado, con la cuestión indígena como único eje histórico. Simplificación malintencionada, marcó dos líneas estratégicas del proyecto diseñado desde el Caribe: la suplantación de la historia y la confrontación. Sus consignas: mentir para dividir y dividir para reinar.

