
EN VOZ ALTA
El 22 de enero de 2006, en su primera posesión como Presidente de la República quien fugaría en 2019 y hoy es prófugo por cargos de estupro, pronunció un discurso plagado de mentiras, simplista y parcializado, con la cuestión indígena como único eje histórico. Simplificación malintencionada, marcó dos líneas estratégicas del proyecto diseñado desde el Caribe: la suplantación de la historia y la confrontación. Sus consignas: mentir para dividir y dividir para reinar.
Sí. Como la novela de Alejandro Dumas, continuación de Los tres mosqueteros. Sólo que no es novela ni trata de tres mosqueteros, sino de una travesía de ocho ciudadanos conduciendo la nave prefectural de Potosí entre el 28 de octubre de 2003 y el 13 de junio de 2005.
La crisis ocasionada por el “proceso de cambio” acumulada desde 2014, provocó incertidumbre creciente y, a estas alturas, desesperación. Sí, esas ansias incontenibles de soluciones inmediatas, con rabia por el despilfarro, la corrupción y las mentiras. Es que hoy las carencias son evidentes y van en ascenso día a día.
Lo saben aquellos que pasan horas y horas en las colas por combustibles, los que viven del transporte de personas y de carga y los que no; lo saben los usuarios que llegan tarde o no llegan, que se quedan sin viajar.
La crisis finalmente ha llegado a nuestros bolsillos y mesas. Con la inflación y el desabastecimiento de combustibles de por medio. Su sombra se había ido acercando desde 2014, pero sólo la percibían los ojos atentos de la poca gente informada de la verdad. Su presencia oscura es ahora real y golpea sin disimulo posible todas las conciencias. Provoca que muchas despierten.
Hace poco recibí tu mensaje en Facebook, “Lucio”. Te nombro así por tu deseo de anonimato, bautizándote en alusión a la luz que irradias, ampliada cuando sonríes.
Te tengo presente desde aquella mañana cuando te conocí en la clase y supe de tu talento, responsabilidad y sacrificio. Ya entonces salías corriendo para ir a trabajar por cuenta propia y costear tus estudios “superiores”.
Las añoranzas del pasado son llanto sobre el difunto, pero es inevitable caer en la tentación de tenerlas. Tal vez pueden ser un acicate para buscar, a futuro, los caminos de mejoramiento de la situación, política en este caso y en este tiempo preelectoral.
Hay una creciente preocupación ciudadana por la situación y el futuro político del país, manifestada en los intercambios y debates que inundan las redes sociales todo el tiempo. Es una buena señal, pues hace sospechar que, si llega a ser necesario, habrá quienes dejen los celulares y tomen pacíficamente las calles para cumplir su deber de rebelarse contra el abuso.
Son las 8 de la noche el 29 de abril de 2025. Algunas personas se reúnen en “La Casilda”, un rincón bohemio en el centro de la ciudad de Tarija. Las convoca algo inusual: la proyección de películas de “cine minero”.
José María Bakovic nació en Cochabamba el 17 de diciembre de 1938 y falleció en la misma ciudad el 12 de octubre de 2013. Lo mató asistir a una audiencia en La Paz en uno de los 76 procesos penales instaurados contra él por el poder en funciones desde 2006. Su salud corría riesgo en altitud superior a los 2.600 metros sobre el nivel del mar, sin embargo, ilegalmente, dos médicos forenses del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) desde Sucre, refutaron el informe médico respectivo, dejándole sin otra opción que ir a la sede de gobierno.
La palabra “pascua” viene de tres lenguas según refiere la Real Academia Española: en latín, “pascha”, en el griego “páscha” y en el hebreo pesáh. En todos los casos significa “paso” o “salto”. “Paso”, en alusión al acercamiento a algún lugar, a una meta o destino, y “salto”, a la superación de un obstáculo importante. Por tales consideraciones se entiende que la Pascua sea siempre, un motivo de congratulación, y cuando llega, se desea “Felices Pascuas”.

