Feliz Año Nuevo Aymara
En las vísperas del Año 5525, de acuerdo a los cálculos de los sabios astrónomos que rodean al Presidente Vitalicio del Estado Plurinacional y Folklórico, mi corresponsal en el Palacio Real de la Plaza Murillo me dio la grata noticia de hallarnos a las puertas de ese notable acontecimiento que puso rojos de envidia a todos los “rojos” que casualmente visitan nuestro país, con el pretexto de abochornar al Presidente de los Estados de América, Señor Donald Trump que es el mandatario del país capitalista más visible del orbe, pues hay otros que son más imperialistas en los que nadie se fija como China Comunista que hoy nos tiene acogotados con préstamos y empresas chinas que están ejecutando las principales obras del estado boliviano.
Mi colaboradora periodística a quien ponen muy feliz esta clase de celebraciones me dijo: “Tenemos que votar la casa por la ventana, jefecito, pues mientras el resto de los países occidentales recién están en el año 2017, los pícaros aymaras y amazónicos llevamos una ventaja cercana a los 4.000 años”. Con el rigor cartesiano que suelo imprimir a mis conocimientos quise preguntar a la inquieta cochabambina nacida en Quillacollo qué cuernos hicimos en estos 5.525 años, pues no hay ningún texto oficial escrito en aymara, quechua o guaraní que establezca la contribución de los pueblos aborígenes de América a la humanidad, a no ser que consideremos a la hoja sagrada de la coca como un aporte nuestro a la ciencia y aunque en el fondo de nuestra conciencia admitamos que la pichicata es nuestra cuota a la felicidad de los hombres que viven en los países occidentales.
Gracias a mi colaboradora periodística pude conocer que nuestro Presidente Vitalicio ha aprobado la celebración de este gran día en distintos lugares de nuestra extensa geografía y como no podía ser de otra manera nos hemos encontrado con que él y algunos invitados especiales de todo el mundo, que llegaron para la Cumbre Mundial de los Pueblos que se realiza en Tiquipaya (Cochabamba), estarán en el Museo de Orinoca donde ciertos líderes del socialismo mundial podrán apreciar algunas reliquias de la cultura de esta región, como ser los cachos y las camisetas de fútbol que utilizó el dirigente aymara quien les invitará un Ajthapi netamente andino y les mostrará la fotografía de una señorita Gabriela Zapata que removió los sesos del súper líder indígena.
Al grito de Feliz Año 5525, mi corresponsal me dio un abrazo que recibí con afecto y respeto prometiéndole que el próximo año nuevo aymara, es decir el 5526, lo celebraríamos luego de conocer con mayor profundidad el valor de más de 5000 años mal aprovechados.
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