Los cambios constitucionales en Cuba…
En poco menos de dos años de la muerte del Fidel Castro todos los cubanos mayores de 16 años fueron convocados a discutir el proyecto de la nueva Constitución. La Constitución actual, que existe en el país desde 1976, aprobada mediante referéndum popular, declaraba la transformación de Cuba en un estado socialista. El día lunes 13 de agosto, la fecha del aniversario de nacimiento de Fidel, empezaron las discusiones populares que se organizan en empresas, escuelas, universidades y barrios. Incluso los cubanos en el exilio (1.4 millones) fueron invitados a opinar gracias a un sitio web dedicado para ellos. El nuevo presidente cubano Miguel Díaz Canel, que sucedió en abril a Raúl Castro, aseguró que durante la consulta popular, cada cubano podrá expresar libremente sus opiniones. El proyecto ampliamente difundido entre la población del país, fue ya debatido y aprobado por el Parlamento Nacional.
El proyecto introduce tímidamente el concepto del mercado y de la propiedad privada en la economía nacional. En el art. 20 se afirma que la economía cubana se basa sobre la propiedad socialista de los medios fundamentales de producción, como forma de propiedad principal y en la dirección planificada de la economía, que considera y regula el mercado, en función de los intereses de la sociedad, pero inmediatamente después se menciona la propiedad privada sobre determinados medios de producción. Entre los derechos individuales no se menciona sin embargo el derecho de emprender.
En Cuba existe desde 1993 un sector privado que llega a emplear 22% de la fuerza laboral del país y los cubanos son autorizados a trabajar por cuenta propia en 162 tipos de actividad productiva y servicios, sin tomar en cuenta a la agricultura donde el 10% de las tierras agrícolas es de propiedad particular. El sector privado, por cierto muy limitado, reglamentado y controlado constituyó, por 25 años ya, una contradicción dentro del sistema socialista permitiendo sin embargo la sobrevivencia económica de una buena parte de la población, que trabaja sobre todo en servicios, transporte, construcciones reparativas, artesanías, comercio, pequeña restauración y otros. Las micro empresas cubanas son más que todo individuales o familiares, pero pagan impuestos al estado y son sujetas a un régimen draconiano y represivo de restricciones, permisos, controles, reglamentación detallada, multas severas y cierres, todo esto con una clara intención de frenar su desarrollo. Es este sector que ahora será reconocido por la nueva Constitución.
Es un cambio de la concepción ideológica. En un discurso de 1997 la existencia del sector privado fue considerada por Fidel Castro como contraria a los principios de la política económica nacional. Sin ser nada nuevo, la apertura legal hacia la liberalización del mercado y economía mixta, después de las décadas de asfixia de la economía cubana por el embargo norteamericano, es un reconocimiento del rol que juega el sector privado en la economía de la escasez de bienes y servicios que puede ofrecer el estado. La dirección de los cambios señala hacia la transición, así como ocurrió con la economía de Vietnam en su tiempo, con la diferencia que el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas fue fomentado en este país. La evolución de la economía cubana está limitada sin embargo por la posición geopolítica de la isla y su traumática orfandad de la Unión Soviética después de 1989. Empujados por la realidad externa más que por sus propias convicciones los tecnócratas reformistas cubanos han reconocido la necesidad de dejar las micro empresas privadas a desarrollarse aunque sea de forma limitada y así dejar la ventana abierta para la futura transición. Pequeña ventanita, por cierto.
eL AUTOR ES
Columnas de STANISLAW CZAPLICKI

















