Presidente electo de El Salvador
Nayib Bukele, 37 años, fue elegido el día domingo 3 de febrero de 2019 como presidente de El Salvador. Bukele fue primero alcalde de Nuevo Cuszcatláan y luego alcalde de San Salvador en representación del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). Su frente GANA (Gran Alianza por la Unidad Nacional) distanció a otros partidos con un 53% de los votos. El siguiente más votado fue Arena, partido tradicional de derecha, cuyo candidato obtuvo solo el 37%, pero el partido tiene la mayoría parlamentaria. El carisma y la juventud del presidente electo y su lado populista auguran un periodo nuevo e inusual para El Salvador. Los desafíos son también grandes.
El Salvador es un país encantador. Atravesado por una cadena de volcanes pintorescos, tiene 30 lagos, playas oscuras de arena volcánica, colinas pendientes donde se cultiva el café arábica y pueblos con nombres sonoros como Zacatecoluca, Cojutepeque y Chalatenango. Es el país más pequeño y más densamente poblado de América Latina. Desde 1980 a 1992, el país vivió una cruenta guerra civil, que cobró la vida de unas 75.000 personas. Los “escuadrones de la muerte” de militares/policías han cometido asesinatos atroces, de los cuales los más conocidos son los de moseñor Arnulfo Romero y de los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). La iglesia católica jugó un rol mediador entre el Gobierno y la guerrilla negociando 13 veces los llamados “Días de Tranquilidad” o de tregua para permitir la vacunación de los niños. Los vacunadores del ministerio de Salud con apoyo de Unicef llegaban hasta el “territorio liberado” detrás del río Torola, donde en Perquin vacunaban también a las mujeres guerrilleras.
Antes de la guerra el país cafetalero era “propiedad” de 14 familias y los insurgentes campesinos del FMLN luchaban principalmente por las tierras agrícolas. Después de la guerra el FMLN se convirtió en un partido político e, incluso, el último presidente del país era de este partido. El proceso de transición después de la guerra –administrado por Onusal– fue ejemplar.
Sin embargo la pobreza y la violencia persisten. Las pandillas llamadas “Mara Salvatrucha” y “Mara 18”, hostiles entre sí, son organizaciones criminales que se extienden hasta la ciudad de Nueva York en Estados Unidos, donde vive medio millón de salvadoreños. Las maras extorsionan y aterrorizan, de una manera particularmente violenta, a las poblaciones civiles exigiendo obediencia y contribuciones. Su creación se remonta a la década de 1980, primero en Los Ángeles y se extiende principalmente a los países centroamericanos. A las maras se atribuye la muerte de 3.340 personas solo en el año 2018 en El Salvador. Con una tasa de 51 homicidios por 100.000 habitantes, El Salvador es uno de los países más violentos del mundo, fuera de las zonas de guerra. Unos 54.000 miembros de las dos maras (17.000 están en la cárcel) aterrorizan al país cometiendo extorsiones, estafas, tráfico de drogas y asesinatos. Terminar con las maras es una tarea gigantesca por el poderío y carácter clandestino e internacional de las organizaciones. Otro desafío para el presidente electo es la pobreza, en la cual vive más del 30% de los salvadoreños.
Bukele es un enfant terrible de la política salvadoreña. Se hizo elegir en contra del bipartidismo Arena/FMLN imperante desde hace 30 años por lo que es a veces calificado como anti-sistema y su éxito es comparable con la elección del presidente francés Macron. También es llamado “camaleón” porque se hizo expulsar del FMLN por ser no convencional, sin pelos en la lengua y, con seguridad constituye, un fenómeno nuevo en la política salvadoreña por llegar al poder gracias a su propia popularidad y enfoque populista. Su mandato, no renovable, empezará en junio de 2019 cerrando así el periodo de la postguerra civil.
El autor es comunicador social
Columnas de STANISLAW CZAPLICKI