Malacostumbrado en una nueva ciudad
Bueno, al principio fue indiferencia. He visto tantos paros en esta vida, con marchas, con bloqueos, con todo. Luego fue sorpresa de que se fuera extendiendo tanto. Así que después comenzó a molestarme, una semana, dos semanas, y hasta ahora no parece tener fin. ¿Y ahora? No sé. Ya me acostumbré. Me acostumbré a una nueva ciudad, nueva forma de desplazarme, de llevar a mis hijos al colegio, de llegar al trabajo, una nueva forma de vivir.
Así de cuerudo me he vuelto. Y si los bloqueadores están con el mismo espíritu, esto da para largo. En estas dos, tres semanas, ya conozco cómo llegar desde Vinto y Quillacollo hasta Los Tiempos. Ya sé qué trufis me llevarán por Zofraco y La Maica (aspirando ese perfume a abono vacuno) hasta llegar a la Terminal. Sólo 10 bolivianos de pasaje, pero casi dos horas de trajín. Y de allí, mototaxi por 15 bolivianos hasta Los Tiempos. Ya sé que si tomo la otra ruta, por la Blanco Galindo, el recorrido será más corto, pero deberé pagar más, comenzando por bajar en el kilómetro 8. Allí tendré que hacer transbordos. Tal vez un taxi que me cobre 5 bolivianos y me haga llegar al siguiente punto de bloqueo, por la Caja. O tal vez, un mototaxi que me lleve por 15 bolivianos hasta la Perú, y de allí otro mototaxi hasta Los Tiempos. Como ya conozco de memoria el camino, sé en qué esquina nos dejarán pasar y en cuál ni a balas. Sé que si vamos por la Costanera y llegamos al Parque de la Familia, hay que gritar “Bolivia dijo no” o “¿Evo de nuevo? Huevo”, para que los simpáticos bloqueadores de ese punto levanten la pitita y nos dejen seguir el rumbo.
¿Y a la vuelta? Igual. Sé que no encontraré un solo trufi por el centro ni por el norte y hay que ir hasta la Aroma para tomar el que puede llevarme de regreso hasta Quillacollo. Ya me sé de memoria los desvíos y cutivueltas, en
La Chimba, La Maica, Sumumpaya, Colcapirhua, Huaykhuli, Cotapachi y toda la nueva ruta a la que nos hemos visto obligados a improvisar, al punto de sentirme capaz de indicarle el camino al chofer novato. En síntesis, me he malacostumbrado a vivir en esta nueva ciudad.
El autor es editor del suplemento Observador Económico de Los Tiempos
Columnas de LUIS FERNANDO AVENDAÑO


















