Somos Chuñoman
Ante la última medida dictada por el Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM) de Cochabamba para contener la pandemia, esa de restringir la circulación, actividades religiosas y mercado entra las 2:00 y las 5:00, nos pronunciamos y decimos que no estamos de acuerdo.
Justo a esas horas, pensábamos ir al mercado y a misa, justo a esas horas pensábamos hacer una reunión social y visitar a los amigos, además de ir al trabajo. Por tanto, cómo es posible que no haya micros durante esas tres horas de tan alto tráfico en la jornada. No hay derecho.
Que entre las medidas se recomiende poner más cuidado… ya, corre y vale, pero con el horario no estamos de acuerdo. Por ello proponemos que la restricción sea sólo de 4:00 a 5:00 de la madrugada. Pensábamos de 4:59 a 5:00, pero ya sería mucho abuso de nuestra parte. Hay que justificar la existencia de estas medidas y el sacrificado trabajo del COEM…
Está bien, está bien. Todo esto es un sarcasmo. Es obvio. ¡Qué quieren que diga!
Es que da risa que ante el advenimiento de la cuarta ola de Covid, y mientras países como Alemania y Austria vuelven a la cuarentena rígida, a nosotros no se nos ocurra otra medida que prohibirnos salir cuando dormimos.
Dicen las autoridades de salud que el pico de la cuarta ola llegará en Navidad y que los casos superarán a los de la tercera, aunque el porcentaje de letalidad será menor. ¿Será ese el problema? ¿Ya nos sentimos invulnerables? Atrás quedaron esos días en que nos vestíamos de astronautas para salir a la calle, atrás quedó esa época en que nos bañábamos en alcohol para matar al bicho, atrás quedó nuestro terror de llevar a nuestros hijos a la escuela o ir al trabajo, al mercado o a la tienda de la esquina.
Ya nos hemos vacunado. Y aunque en números sólo sea el 33 por ciento, ya estamos cansados de encierros, ya le hemos perdido el miedo a la pandemia y nos reímos de que nuevamente haya más de mil casos por día. Nos sentimos invulnerables. Somos Superman… o mejor somos Chuñoman. ¡Ay, qué risa!
El autor es periodista
Columnas de LUIS FERNANDO AVENDAÑO

















