El Mundial de los récords, bajo la mirada crítica de Óscar Galdo
El próximo 11 de junio comenzará una Copa del Mundo distinta a todas las anteriores. No será únicamente el campeonato más grande de la historia por la cantidad de selecciones participantes o por su extensión geográfica. Será, probablemente, el Mundial que mejor refleje el tiempo que vivimos: una época en la que el deporte convive con gigantescos intereses económicos y una industria del entretenimiento que mueve cifras astronómicas.
Durante un mes, el planeta volverá a detenerse frente a una pantalla. Miles de millones de personas seguirán cada partido de una competición que tendrá como anfitriones a Estados Unidos, México y Canadá, una fórmula inédita que rompe con una tradición histórica de sedes únicas o compartidas.
En diálogo con Los Tiempos, el periodista deportivo Óscar Galdo asegura que el Mundial 2026 tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los eventos más espectaculares de las últimas décadas.
“Será uno de los mundiales más impresionantes de los últimos tiempos. Hay una inversión gigantesca, una organización enorme y un despliegue económico que no tiene comparación”, señala.
El Mundial de los récords
“La FIFA apostó por una transformación radical. Por primera vez competirán 48 selecciones nacionales. El torneo tendrá más partidos, más ciudades anfitrionas, más espectadores y mayores ingresos comerciales”, anota Galdo.
La magnitud económica resulta difícil de dimensionar. Galdo recuerda que solamente en premios se distribuirán más de 600 millones de dólares. A ello se suman patrocinadores, derechos televisivos, publicidad, turismo y mercadotecnia.
“Hoy el fútbol mueve cantidades impresionantes de dinero. A veces tengo la impresión de que lo económico comienza a pesar incluso más que el propio fútbol”, reflexiona.
Para el periodista, este Mundial representa la consolidación del fútbol como una de las industrias globales más poderosas del planeta.
Cuando los jugadores eran los protagonistas
Galdo pertenece a una generación que vivió el impacto de algunas de las selecciones más memorables de la historia. Recuerda a Francia, Alemania, Italia y especialmente a los Países Bajos que revolucionaron el deporte con la legendaria “Naranja Mecánica”.
“Antes había una pasión enorme por ver a esas grandes figuras. Eran selecciones llenas de cracks que enriquecían el fútbol.”
Aquella selección neerlandesa liderada por Johan Cruyff transformó la manera de entender el juego con un fútbol dinámico, creativo y revolucionario.
“Los Países Bajos irrumpieron con un fútbol renovador e impresionante. Tenían figuras extraordinarias.”
Sin embargo, considera que el panorama actual es diferente. Existen grandes jugadores, pero ya no aparecen generaciones tan abundantes en estrellas como las de décadas anteriores.
Las últimas funciones de una generación histórica
Para muchos aficionados, el Mundial 2026 tendrá también un componente emocional. Varias de las figuras que dominaron el fútbol durante las últimas dos décadas podrían disputar su última Copa del Mundo.
Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar y James Rodríguez aparecen entre los nombres que podrían despedirse definitivamente de los escenarios mundialistas.
“Será interesante verlos porque para varios de ellos será el último Mundial”, advierte Galdo.
Los favoritos de siempre y las nuevas amenazas
Aunque las potencias tradicionales continúan apareciendo entre los candidatos al título, Galdo observa con atención el crecimiento de nuevas selecciones.
Entre los favoritos menciona a Argentina, Brasil, Francia, España y Alemania. También destaca el avance sostenido de Portugal y Japón.
“Argentina defenderá su título, Brasil siempre está ahí, Colombia y Ecuador llegan con muy buenos procesos.”
Cuando se le pide una proyección, Galdo no duda: “Veo a Argentina y Brasil llegando muy lejos. Ojalá el título vuelva a quedarse en Sudamérica”, enfatiza.
Nuevas reglas contra las viejas trampas
Uno de los aspectos que más interés despierta en Galdo son las modificaciones reglamentarias que buscan combatir prácticas históricas que perjudican el espectáculo.
“Hay jugadores que parecen heridos de muerte en la cancha y dos minutos después están corriendo como si nada”, afirma con ironía.
Las nuevas disposiciones buscan incrementar el tiempo efectivo de juego y sancionar conductas que durante décadas formaron parte del repertorio habitual del fútbol profesional.
“Son cambios necesarios. El fútbol debe proteger el espectáculo”.
Bolivia y la lección olvidada del Bigotón
La conversación con Óscar, inevitablemente nos conduce a la selección boliviana, que quedó al margen de la clasificación mundialista tras caer en el repechaje frente a Irak.
Para Galdo, el principal problema fue la falta de contundencia ofensiva.
“El profesor Óscar Villegas hizo cosas interesantes, pero faltaron atacantes y capacidad para definir.”
Sin embargo, el análisis va más allá de lo estrictamente futbolístico. Galdo reivindica la figura de Xavier Azkargorta, el entrenador que condujo a Bolivia al Mundial de 1994.
“Lo más importante que hizo Azkargorta no fue solamente una táctica de juego. Trabajó la motivación, la psicología y la confianza.”
Según su criterio, el gran legado del entrañable “Bigotón” nunca fue plenamente aprovechado por el fútbol boliviano.
“Nos enseñó a creer en nosotros mismos. No entiendo por qué esa experiencia no se convirtió en una política estructural para la selección.”
Incluso lamenta que muchos protagonistas de aquella histórica clasificación no hayan compartido más ampliamente las enseñanzas acumuladas durante aquel proceso.
“Jugadores como Marco Antonio Etcheverry, Carlos Borja, Luis Cristaldo o Carlos Trucco vivieron algo extraordinario. Esa experiencia debería formar parte de la memoria futbolística del país”, sostiene.
Seguridad y negocios
Otro de los temas que preocupa a los organizadores es la seguridad. El contexto internacional presenta desafíos complejos y obliga a extremar las previsiones.
“Confiamos en que todo salga bien. Estados Unidos tiene experiencia organizando grandes eventos”, afirma Galdo.
Si algo caracterizará a la Copa del Mundo de 2026 será también el dinero. Las entradas alcanzan precios elevados y los contratos publicitarios, los derechos de transmisión y el marketing global alcanzan cifras récord.
“Las entradas son carísimas”, resume.
Shakira y el espectáculo global
Más allá de lo deportivo, Galdo destaca la dimensión cultural del torneo y el protagonismo de la música y los espectáculos.
Considera que la participación de Shakira aportará un atractivo adicional. “Es una artista que factura muchísimo, pero además tiene talento y una enorme capacidad de convocatoria.”
El mes en que el mundo se detiene
A medida que se acerca el inicio del torneo, crece la expectativa por un campeonato que promete redefinir los límites del fútbol moderno.
Más selecciones, más ciudades, más dinero, más tecnología, más espectadores y una industria comercial sin precedentes convivirán durante treinta días con la pasión más antigua del deporte.
Óscar Galdo observa el fenómeno con una mezcla de entusiasmo y reflexión crítica. Reconoce el extraordinario despliegue que convertirá a la Copa del Mundo en uno de los mayores acontecimientos del siglo XXI, aunque advierte que el desafío será preservar la esencia de un juego que nació mucho antes de los contratos millonarios y las campañas de marketing.


























