Messi, Ronaldo, Modric y Neymar, cuatro grandes alistan su despedida
Después de 20 años, el fútbol se prepara para la ausencia en los campos deportivos de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Neymar, quienes llegan al Mundial de 2026 como supervivientes de una etapa que transformó el juego, el negocio y hasta la manera de mirar el deporte.
Messi, por fin liberado
La imagen de Messi levantando la Copa del Mundo en el Estadio de Lusail cerró una herida que llevaba abierta toda su carrera. Durante años convivió con una comparación inevitable con Diego Maradona y con la sospecha de que, sin un Mundial, jamás ocuparía el mismo altar sentimental para los argentinos.
Necesitó cinco intentos y una final agónica ante Francia para romper esa condena. Alemania, hasta ese instante de felicidad, había sido antes su verdugo recurrente: cuartos de final en Alemania 2006 y en Sudáfrica 2010, y derrota en la final de Brasil 2014. Después llegó Francia, que eliminó a Argentina en Rusia 2018. Sólo en Catar, a los 35 años, Messi encontró la redención definitiva, según un reporte de EFE.
Su recorrido mundialista resume también la persistencia de una obsesión: 26 partidos, 13 goles y ocho asistencias hasta tocar el trofeo que le faltaba. Ahora llegará a 2026 a punto de cumplir 39 años y desde un escenario menor, el Inter de Miami de la MLS estadounidense, convertido ya en una figura casi mítica.
Cristiano y la batalla
contra el tiempo
Ronaldo llegará al Mundial con 41 años, fuera de la elite desde hace varias temporadas en el Al-Nassr saudí y una obsesión intacta: seguir marcando goles. Mientras Messi persigue una despedida perfecta, el portugués corre detrás de una cifra simbólica -los 1000 tantos oficiales- y de un título que nunca pudo conquistar.
Su historia en los Mundiales ha sido menos luminosa que la de su gran rival. El mejor resultado de Portugal con Cristiano fueron las semifinales de Alemania 2006. Después llegaron eliminaciones prematuras: España en Sudáfrica 2010, la fase de grupos en Brasil 2014, Uruguay en Rusia 2018 y Marruecos en Catar 2022.
Aun así, mantiene un récord que resume su longevidad: es el único futbolista que ha marcado en cinco Mundiales distintos. Y aunque Arabia Saudita lo alejó del máximo nivel competitivo europeo, Portugal sigue funcionando como una prolongación de su ambición.
Cristiano ya no domina los partidos como antes, pero conserva algo diferente: la capacidad de convertir cada aparición en un acontecimiento. A estas alturas, juega también contra el reloj y contra la evidencia física, como si negarse a desaparecer fuera su última gran competición.
Modric, el resistente
Siempre pareció jugar al margen del tiempo. Mientras el fútbol se aceleraba a su alrededor, el ‘mago’ balcánico continuó moviéndose con la misma calma de ajedrecista que convirtió a Croacia en una anomalía competitiva.
En Rusia 2018 llevó a su país hasta una final histórica. En Catar 2022 todavía encontró fuerzas para alcanzar el tercer puesto. Ningún futbolista explica mejor el crecimiento de Croacia como potencia balompédica.
Ahora llegará a su quinto Mundial con 40 años y después de una temporada marcada por una lesión seria en abril. Una fractura compleja en el pómulo, sufrida durante un partido con el Milan tras un choque de cabezas con Manuel Locatelli, obligó incluso a pasar por el quirófano. Es probable que juegue el torneo con máscara.
Neymar, la última oportunidad
La presencia de Neymar en el Mundial parecía improbable hace apenas unos meses. Las lesiones, las recaídas y su irregular aventura saudí habían alimentado la sensación de una carrera suspendida en mitad de lo que prometía ser.
Por eso su convocatoria con Brasil provocó una reacción casi emocional en Río de Janeiro. Neymar no jugaba con la selección desde octubre de 2023, cuando sufrió una grave lesión de rodilla frente a Uruguay. Pasó más de un año fuera de los terrenos de juego y regresó al Santos para intentar reconstruirse lejos de una liga menor como la de Arabia Saudita.
El italiano Carlo Ancelotti apostó finalmente por él, aunque con condiciones claras: sin privilegios y dentro de una dinámica colectiva.
Brasil sigue buscando una identidad estable y Neymar, a los 34 años, representa al mismo tiempo el recuerdo de una promesa incumplida y la posibilidad de un último destello. Nunca ganó un Balón de Oro, nunca conquistó un Mundial y jamás logró escapar del todo de la sensación de que su carrera quedó a medio camino.























