Cuatro proyectos aspiran a ganar los fondos concursables de Piensa Verde 2026
La plataforma ambiental Piensa Verde avanza en la fase definitiva de sus Fondos Concursables 2026, un mecanismo de financiamiento no reembolsable que busca impulsar proyectos de conservación de bosques, especies y áreas protegidas en Bolivia. Tras un proceso de evaluación técnica, cuatro iniciativas presentadas por organizaciones nacionales fueron seleccionadas como finalistas y participan en una etapa de votación ciudadana, combinada con la calificación de un comité de expertos, que estará abierta hasta la segunda semana de junio. El 17 de junio se conocerá al proyecto ganador.
La convocatoria, lanzada en marzo, estuvo dirigida a fundaciones, instituciones sin fines de lucro y organizaciones territoriales o productivas con al menos cinco años de experiencia en el país y trabajo comprobado en conservación y sostenibilidad ambiental. Las propuestas debían alinearse a líneas temáticas como la prevención y restauración frente a incendios, la recuperación de áreas degradadas y la promoción de prácticas agropecuarias sostenibles, además de acciones directas para la conservación de especies en riesgo y el turismo de naturaleza asociado a la protección de la biodiversidad.
Piensa Verde priorizó proyectos en regiones clave para la biodiversidad como el Gran Paisaje Chaco-Pantanal, la Chiquitanía, los Yungas, el Norte Amazónico y el corredor Madidi-Pilón Lajas-Cotapata. Cada propuesta debía presentar resultados e impactos medibles, con indicadores y metas claras, y un monto de contraparte de al menos el 30 por ciento del presupuesto total, requisitos que apuntan a garantizar la viabilidad técnica y financiera de los proyectos seleccionados.
Los proyectos
Salvemos a las abejas sin aguijón de Los Yungas
En el cerro Sacamonte (Coripata, Nor Yungas), las abejas nativas sin aguijón, polinizadoras clave para los bosques y cultivos locales, están desapareciendo por la deforestación y el uso de agroquímicos. Corazón del Bosque, junto a la Alcaldía Municipal de Coripata, impulsa la restauración de 15 hectáreas de bosque con especies forestales y frutales, la capacitación de 60 productores en prácticas agroecológicas y meliponicultura, y el fortalecimiento del vivero comunitario de Coscoma para producir plantines y bioinsumos de forma permanente. Al recuperar el bosque, este proyecto protege a las abejas nativas y, al mismo tiempo, asegura medios de vida más sostenibles para las familias de Los Yungas.
Sembrando vida sin quema: cacao sostenible para la Amazonía boliviana
En Palos Blancos (Alto Beni), años de manejo con quema han dejado suelos degradados y han aumentado el riesgo de incendios en parcelas de cacao nativo (CNB). Frente a esta situación, el proyecto propone la restauración de estos suelos mediante la conservación del cacao nativo y la implementación de sistemas agroforestales sostenibles junto a 80 familias productoras, generando oportunidades para mujeres y jóvenes rurales. Al promover el “chaqueo sin quema”, reduce incendios y emisiones de carbono y consolida un modelo ambiental y económicamente sostenible que fortalece los ingresos familiares y conserva los bosques de la Amazonía boliviana para el futuro.
El futuro áun camina en el Gran Chaco
Entre palmares y bosques del Gran Chaco, los jaguares y los chanchos solitarios aún recorren la tierra que sostiene el equilibrio de todo el ecosistema. Sin embargo, la pérdida de conectividad y la transformación del paisaje amenazan su supervivencia. A través de la Fundación Kaa Iya, este proyecto busca implementar un monitoreo ecológico con cámaras trampa y análisis espaciales, para conocer mejor la distribución y el uso de hábitat de estas especies; generar información científica clave; y fortalecer las decisiones de conservación en uno de los humedales y sitios Ramsar más importantes del Chaco boliviano.
Hacia una caficultura regenerativa y la conectividad de los bosques en Caranavi
En la capital cafetalera de Bolivia, muchos cafetales de Caranavi enfrentan suelos empobrecidos y presión creciente sobre los bosques yungueños. La Central Local de Cooperativas Agropecuarias Caranavi (CELCCAR) impulsa una caficultura regenerativa que recupera la fertilidad del suelo, mejora la productividad del café y disminuye la necesidad de abrir nuevas áreas de bosque. Con bioinsumos, sistemas agroforestales, manejo sostenible de plantaciones y Escuelas de Campo, las cooperativas, con participación activa de mujeres y jóvenes, buscan consolidarse como guardianas de la biodiversidad, uniendo producción, conservación y conciencia ambiental.



















