La caída del precio del petróleo afectará a Bolivia desde el segundo trimestre, según expertos
Expertos en el área de hidrocarburos, consultados por Los Tiempos, coincidieron en que el impacto de la caída de un 30% del precio del petróleo afectará principalmente a la exportación de gas boliviano y se sentirá desde el segundo trimestre de este año.
“La caída del petróleo va a significar una rebaja en precios de venta de ambos mercados (Brasil y Argentina). Esto se va a manifestar en distintos tiempos, dado que en el caso brasilero, tenemos un tiempo de amortiguamiento de tres meses; en Argentina de seis meses. Por lo tanto, el impacto en la venta al Brasil se va a ver en el mes de abril y en caso de Argentina desde junio”, expresó Hugo del Granado, especialista en hidrocarburos.
Por su parte, el especialista en hidrocarburos, Bernardo Prado aseguró que la situación es preocupante ya que afecta directamente a los ingresos por exportación del gas.
“Hay que preocuparnos porque la caída es drástica y se va a reflejar en los precios de exportación de gas natural, ya que como es sabido, la fórmula del precio de nuestro gas está establecida en función al precio del petróleo”, indicó.
Sin embargo, el director del Banco Central de Bolivia (BCB), José Gabriel Espinoza, aseguró que si la caída es pasajera “no debería tener un impacto fuerte en el precio de venta de gas. Esto porque se determina en base a un promedio trimestral de los precios diarios de varios tipos de fuels”,
Del Granado indicó que es muy “prematuro” hablar de porcentajes de pérdida en la exportación de gas, aunque anticipó que el impacto rodeará la misma proporción del porcentaje del crudo.
“Como la caída es fuerte y dura, el impacto en la economía boliviana va a ser en la misma proporción”, aseveró.
Los precios del petróleo se desplomaron la tarde de ayer en las transacciones electrónicas de los mercados estadounidenses, europeos y asiáticos debido a los temores por que se produzca una guerra global de precios del crudo y la preocupación por el coronavirus.
Sobre este punto, Espinoza manifestó: "¿Hay que preocuparse? Sí, porque los efectos del coronavirus vendrán también por el lado del comercio, el turismo, la logística, etc. Pero eso no significa seguir a quienes hacen plata pregonando crisis y caer en pánico".
El fracaso de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para alcanzar un acuerdo sobre la reducción de producción también determinó este desplome histórico. Hasta ahora el barril WTI se situó en 31 dólares.
En este sentido, Del Granado manifestó que factores colaterales como “la caída de producción por los problemas que enfrentan en Libia, Venezuela y el incremento de producción continua de EEUU”, también incidieron en la situación del petróleo.
Países afectados
Prado asegura que “esto va a impactar en la economía mundial y sobre todo en la economía de los países que exportan el petróleo”.
Los países más perjudicados son los exportadores como Brasil, Colombia “y en menor medida Perú y Argentina”, señala por su parte Del Granado que en este panorama desalentador, ve pequeños beneficios, en especial para países importadores.
Tras la caía del crudo, Prado asegura que el precio que ahora tiene el barril de petróleo se iguala al precio que se maneja en Bolivia.
“Ahora el barril de petróleo producido en Bolivia cuesta lo mismo que el barril de petróleo producido en Arabia Saudita. Aquí el barril de petróleo está congelado en 31 dólares entonces esta caída se va a reflejar también en menores costos de importación de diésel y gasolina”.
Posibles soluciones
Ambos expertos, proponen algunas acciones que el Gobierno podría asumir.
Prado considera que se deben establecer nuevas políticas que permitan que Bolivia sea menos dependiente de los ingresos por concepto de gas natural. "Lo que se debe hacer es que los nuevos contratos no estén ligados al precio del petróleo y que tengan otro parámetro o indicador para establecer el precio de exportación. Y ver otras alternativas a la dependencia del gas natural como fuente de ingresos para el tesoro”.
Del Granado propone reducir gastos e inversiones y “analizar el inicio de un proceso de recorte en las subvenciones”.
Opinión
Impactos de la actual caída del precio del petróleo
Francesco Zaratti, analista en Energías
Si bien la actual caída del precio del petróleo por debajo de 30 $/bbl parece circunstancial, debido a que su causa fundamental es la epidemia del coronavirus COVID-19, hay sin embargo indicios de que el impacto de ese fenómeno puede ser de largo aliento. Esto se debe a las consecuencias que está teniendo el COVID-19 en las economías de los países industrializados (Cina y Europa por lo pronto), sin que haya motivo para pensar que no repercutirá en las economías de todos los países del planeta.
El petróleo baja porque hay menor demanda, sin que la oferta haya disminuido sensiblemente, a causa de la falta de acuerdos entre productores, hecho que, sin duda, tendrá repercusiones sobre el futuro de ese cártel.
La baja del petróleo es buena para las economías que dependen de las importaciones de combustibles y compensa en parte el costo de la epidemia, pero es mala para los exportadores de hidrocarburos.
En el caso de Bolivia, el precio del gas, en ambos contratos de exportación, depende del precio del petróleo, de modo que los ingresos del país se verán afectados, en los próximos meses, por esa baja. ¿Cuánto? Es difícil saberlo, ya que ese impacto dependerá de la duración de la emergencia y de la capacidad de recuperación de la economía mundial. Lamentablemente, el problema provocado por el COVID-19 parece que está recién empezando.
El ahorro de la subvención a los combustibles de ninguna manera compensa las perdidas por el menor precio del gas, de modo que el país enfrentará, a partir del segundo semestre, una situación económica y financiera aún más difícil que la actual.
Al margen de la emergencia sanitaria que antes o después habrá que afrontar, esta crisis energética incipiente nos enseña, en mi opinión, que debemos independizarnos a pasos rápidos de las energías fósiles y desarrollar nuestras energías renovables, principalmente la hídrica y la solar.
Más en general, la amenaza de la crisis económica, que puede golpearnos con mayor fuerza si la epidemia se extiende, debería hacer reflexionar a todos los candidatos sobre la urgencia de pensar en medidas consensuadas (electorales y económicas) en bien del país.























