En el nombre del padre y del hijo
Mucho tiempo antes de que la Covid-19 cambiara el comportamiento social en todo el planeta, un virus de origen desconocido, pero igual de complejo contagió a mucha gente. Lo extraño del caso es que este virus solo apareció en Bolivia y solamente penetró el organismo de unos servidores públicos conocidos como concejales municipales.
¿Qué pasó? Pues estos hombres y mujeres no solo perdieron el sentido del gusto y del olfato, mucho peor, perdieron el sentido de lealtad, el sentido común y la ética profesional. Llenaron sus cabezas de peligroso humo de poder y decidieron revocar al alcalde (electo directamente por el pueblo), cuantas veces fuera necesario hasta que sus voraces apetitos personales y de grupo fueran saciados.
Este virus arrasó, por todo el país, municipios pequeños o grandes, realmente un descontrol se apoderó de la administración municipal generando, por supuesto, un tremendo perjuicio para la población que observaba impotente cómo su desarrollo quedaba una vez más postergado.
¿Qué hacer? La respuesta viene de un hombre experimentado y con visión: Manfred Reyes Villa, candidato a la alcaldía de Cochabamba por la alianza Súmate, quien al ver claramente el problema decide buscar personas inmunes a este virus y cuya lealtad sea a prueba de fuego.
¿Por dónde comenzar? Bueno, atributos tales como juventud, profesionalismo, experiencia, formación ética y humana son excelente base para elegir a los candidatos concejales que lo acompañaran. Pero hay una persona que, además de todos esos atributos, posee algo único: es su hijo.
Esta decisión sin duda está generando diferentes opiniones encontradas, por un lado, los opositores gritarán como energúmenos que no está bien, otros (equivocadamente) tratarán de llevar la opinión hacia el nepotismo y, por último, estaremos nosotros los que no hemos perdido el sentido común y pensamos que es una acertadísima decisión.
Son momentos difíciles, uno ya no sabe en quien confiar, al final no es poca cosa, hay que depositar el futuro en manos de algunas personas. ¿Quién mejor en el mundo que tu hijo? Sangre de tu sangre alguien en cuyas manos literalmente depositarías tu vida.
¿Fiscalización? Por supuesto. Según una acepción comúnmente aceptada, fiscalización consiste en: “Examinar una actividad para comprobar si cumple con las normativas vigentes”. Entonces, nos preguntamos: ¿Manfred Jr. fiscalizará a su padre? Y la respuesta es evidente: sí, porque el cumplirá con las leyes y coadyuvará (desde el concejo) con el buen y correcto funcionamiento del gobierno municipal. No debemos confundir fiscalizar con entorpecer, los concejales no son policía sindical.
Así que es justo decir: El señor Manfred Reyes Villa, al elegir a su hijo como acompañante concejal, ha actuado no solo legítimamente y en respeto a la Constitución, si no también correctamente.
El autor es exconcejal de Cochabamba
Columnas de MARIO CORTÉS BAPTISTA





















