Marcelo Antezana y su labor con los animales silvestres
Muchos animales silvestres en Bolivia están en peligro de extinción por diversas razones, como el tráfico ilegal de animales vivos o partes de los mismos, además de que algunas personas buscan tenerlos como mascotas. Ante esta realidad —que no es nueva—, algunas instituciones, bioparques privados y activistas intentan generar conciencia para que se paren estas acciones.
El fundador de Agroflori, Marcelo Antezana, figura como uno de ellos, tomando en cuenta que impulsa un refugio en el que recibe aves, mamíferos y reptiles que son rescatados de domicilios, puestos de venta o luego de operativos contra la trata de animales.
En el refugio, recibe a todos los animales que necesitan de cuidados especiales. A raíz de estas acciones que realiza desde hace más de 30 años es que hace unas semanas recibió el título de Doctor Honoris Causa por parte de la Ucatec.
¿Cómo empezó todo?
Antezana relató que su interés por los animales salvajes que tienen su hábitat en el país nació cuando trabajaba como mecánico en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB). En esa época, Antezana fue enviado al aeropuerto de El Trompillo, donde vio que los pasajeros transportaban a cientos de animales silvestres.
“Ahí veía que en todas las aerolíneas que entraban a Bolivia, y entraban a este aeropuerto, salían grandes cantidades de vida silvestre: guacamayos, colibríes y todo tipo de animales silvestres, lo hacían legalmente porque Bolivia era el cuarto país en Sudamérica en sacar legalmente fauna y flora. Esa época, empieza desde 1978 hasta 1995, podías ir a cualquier mercado de Bolivia y comprarte el animal que tú querías. Así que los veía salir todos los días en cantidades, con destino a Estados Unidos o Europa. Realmente era preocupante. Entonces nosotros con unos amigos empezamos a comprar para que no salgan los animales de Bolivia y en los invernaderos empecé a hacer jaulas para tenerlos a estos animalitos”, señaló.
Antezana y su familia tenían un espacio en el campo donde cultivaban flores, y fue precisamente en ese lugar donde construyeron jaulas para albergar a decenas de aves.
Asimismo, detalló que el impulso era “completamente privado” y además fue considerado como una “forma de ayudar a que estos animales se queden en Bolivia”.
“La historia data de hace más de 30 años. Obviamente, esto era completamente privado porque era mi casa de campo y ahí tenía a los animales, los loros específicamente. Parte de mi labor era revisar los buzones, todo el avión para que esté en perfectas condiciones y ahí veía cómo continuaban con eso (el tráfico de animales). Eso era una tragedia y ahí es donde empezamos a tener más animales: gente que ya no los quería los entregaba. En esa época, la Gobernación y Pofoma no tenían tuición para decomisos u otros porque era legal: tú podías ir comprarte el loro del mercado y, si querías, podías tener 20 loros en tu casa y nadie te quitaba”, añadió.
Tras ese periodo, Antezana contó que en Bolivia se acataron nuevas leyes internacionales que prohíben la venta de animales silvestres, por lo que el problema ahora es el tráfico ilegal de animales debido a que es “lucrativo”.
Antezana recordó también que dentro del marco legislativo nacional, en caso de que el Gobierno defina el traslado de los animales a otros centros o bioparques podrán hacerlo debido a que los animales son “patrimonio de todos los bolivianos”.
“Estos animales que están en el refugio no son de mi propiedad; si el Gobierno decide llevarlos a otro bioparque, tiene todo el derecho de hacerlo. En Bolivia hay nueve bioparques”, sostuvo.
Más educación
Como parte del plan integral que intenta Agroflori, la idea de promover una sólida educación ambiental es parte del proyecto que desarrollan.
“En nuestro plan de manejo, lo importante y que hacíamos es educación ambiental. Agroflori y todo lo que es invitarme a ser parte de los doctores honoris causa de la universidad, es el trabajo que se realiza, porque durante todos estos años ya los de la Gobernación nos entregaban animales”, añadió.
Antezana dijo que en el parque actualmente reciben aves, mamíferos y reptiles, algunos de los cuales llegan para quedarse de manera temporal, pero al final se quedan por varios años, lo que impide que vuelvan a su hábitat natural.
Reproducción es parte del trabajo
“Hemos reproducido en el parque parabas frente roja. Es el segundo guacamayo más importante del país. Está en real peligro de extinción, quiere decir que, si no lo cuidamos, en los próximos cinco años estaría desapareciendo en Bolivia, y es un loro muy importante porque vive en la zona de los valles interandinos del río Caine. En este caso, tenemos permiso de reproducción. En toda Bolivia, somos los únicos que reproducimos esta especie. Científicamente, creo que hemos llegado a un nivel internacional de cría”, sostuvo Antezana.
Como parte del trabajo, el fundador de Agroflori considera que el nombramiento que recibió es por el trabajo de todos los miembros del parque. Reconoció que atraviesan momentos difíciles por el estado en que llegan algunos animales o que en algunos casos llegan hasta morir.
“No es un trabajo personal de Marcelo Antezana; es integral, la gente que me ayuda, mi familia, la persona con la que vivo, todos los días, me ayuda y me soporta. El gran mérito es de todos y también, estos últimos años, con la Gobernación, a través de la gente que trabaja en la Secretaría de la Madre Tierra, hemos logrado tener un acercamiento importante. Hemos liberado tejones, cóndor, tortugas y otras especies. Estamos trabajando más en conjunto y creo que la responsabilidad es de todos”, afirmó.
Antezana invitó a la población a que visiten el parque Agroflori, con la intención de tomar más conciencia hacia el medioambiente, la fauna y flora silvestre.






















