La guerra en Ucrania cumple 3 años y la paz aún está lejos
Con datos de France 24 y RTVE
Cuando se cumplen tres años desde que las tropas rusas entraron en Ucrania, la paz se discute con más fuerza que nunca, aunque en términos que no satisfacen a todas las partes. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha acelerado las negociaciones a marchas forzadas, sin contar con Kiev ni con la Unión Europea, a pesar de que el conflicto afecta directamente a sus fronteras. Mientras tanto, las bombas siguen cayendo y, aunque el frente apenas ha cambiado en los últimos meses, Rusia sigue anexionando localidades poco a poco.
En una contienda que se libra fundamentalmente en suelo ucraniano, al menos 12.600 civiles han muerto y más de 29.000 han resultado heridos, según Naciones Unidas. Aunque las primeras semanas fueron las más cruentas, la intensificación de los ataques con drones sigue aumentando el número de víctimas.
Al inicio de la guerra, Rusia llegó a controlar una cuarta parte del territorio ucraniano —unos 157.000 kilómetros cuadrados—. La contraofensiva ucraniana redujo su dominio y desde entonces Kiev se ha centrado en frenar el avance ruso. Sin embargo, a mediados de 2024, cambió de estrategia y pasó de bombardear territorio ruso a lanzar su propia incursión terrestre en Rusia.
En las primeras semanas, Ucrania aseguraba haber tomado más de 90 localidades y avanzado más de 1.200 km² en territorio ruso. En respuesta, Rusia movilizó una nueva línea de defensa y, tres meses después, había recuperado el 40% del terreno perdido.
Rusia ahora controla el 75% de las regiones ucranianas de Donetsk, Zaporizhia y Jersón y más del 99% de la región de Lugansk. En Kursk, los rusos han recuperado alrededor del 64 % de los territorios tomados por Kiev, según afirmó este 20 de febrero el coronel general Sergei Rudskoi, jefe de la principal dirección operativa del Estado Mayor ruso.
Ninguna de las partes cede y desde el terreno los últimos despliegues del Ejército ruso sugieren que está comprometido con un esfuerzo de varios años para apoderarse del llamado cinturón de fortaleza de Ucrania, en el oblast de Donetsk, lo que “subraya aún más el aparente desinterés de Putin en una paz duradera”, independientemente de lo que Moscú trate en una mesa de negociación, señaló una evaluación del Instituto para el Estudio de la Guerra del pasado 16 de febrero.
Momentos clave de la guerra:
El 24 de febrero de 2022, la temida invasión alertada por Estados Unidos, entonces bajo el Gobierno de Joe Biden, y sus aliados tomó forma. Tras la orden del presidente ruso, Vladimir Putin, el Ejército ruso cruzó la frontera con miles de tropas desde el norte, donde su aliado Belarús sirvió de plataforma; y el sur y el este de Ucrania, donde años antes Moscú había empezado a extender su presencia.
Putin intentó justificar que la guerra era necesaria para “desnazificar” a Ucrania, proteger a los civiles de habla rusa en el este del país atacado y evitar que se uniera a la OTAN, cuyas tropas desplegadas cerca a sus fronteras ha considerado una amenaza para su seguridad.
En septiembre de 2022, Rusia impuso cuestionados referendos con los que se anexionó cuatro regiones de Ucrania: Donetsk y Lugansk, en el este, y Zaporizhia y Jersón, en el sur, pese a que sus tropas no controlan la totalidad de esos territorios. Un momento cumbre que marcó los límites territoriales en disputa.
Desde entonces el Kremlin alega su soberanía allí, pese a no ser reconocida por la mayor parte de la comunidad internacional y a las denuncias sobre coerción a los habitantes.
Febrero de 2025: los tres años llegan con pocos cambios en los territorios anexionados por Rusia, que actualmente controla alrededor del 18% de Ucrania. En torno a esas regiones y la ambición de Moscú de adentrarse aún más en el suelo ucraniano se han gestado los más sangrientos combates de los últimos tres años, con los que el Ejército de Kiev ha tratado de recuperar sus provincias, en medio de avances y retrocesos en el campo de batalla.


























