El Boeing 737 el rey del cielo
En el mundo de la aviación existen tres grandes fabricantes que dominan los cielos con sus aeronaves de pasajeros, de carga y de combate: Boeing, Airbus y Embraer.
Boeing, la más antigua, fue fundada en 1916 en Seattle, Estados Unidos, por William E. Boeing. A lo largo de más de un siglo, ha sido pionera en el desarrollo de aviones comerciales, militares, satélites y tecnología aeroespacial. Su sede principal se encuentra en Arlington, Virginia, pero sus fábricas más emblemáticas siguen en el estado de Washington, especialmente en Everett y Renton.
La fábrica de Renton, ubicada junto al lago Washington, es donde se produce el legendario Boeing 737. Esta planta mide más de 1,1 millones de metros cuadrados y es considerada una de las instalaciones más productivas del mundo. Desde sus líneas de ensamblaje han salido más de 11.000 aviones 737, lo que convierte a este modelo en el avión comercial más fabricado de la historia. En sus épocas de máxima producción, la planta entregaba un avión terminado cada diez horas, un récord en la industria.
Airbus, por su parte, nació oficialmente en 1970 como un consorcio europeo impulsado por Francia y Alemania Occidental, con el objetivo de crear una alternativa sólida a la industria aeronáutica estadounidense. Su primer gran éxito llegó con el Airbus A300, el primer avión de fuselaje ancho bimotor, que debutó en 1974. Más tarde llegaron los exitosos modelos A320, que revolucionaron el mercado con sus controles digitales, y el A380, el avión de pasajeros más grande construido. Tiene su sede central en Toulouse, Francia, y mantiene plantas de ensamblaje en varios países de Europa, así como en Estados Unidos y China. Hoy es el principal competidor de Boeing, y juntos forman un virtual duopolio en la aviación comercial mundial.
Embraer, fundada en 1969 en Brasil, se especializó en aviones regionales, de menor tamaño pero alta eficiencia. Con el tiempo, ha conquistado mercados en América, Europa y Asia, destacando por conectar ciudades intermedias donde los grandes jets no tienen viabilidad económica. También fabrica aviones ejecutivos y militares, consolidando su lugar como el tercer fabricante de aviones en el mundo
De estas tres gigantes, Boeing mantiene un vínculo especial con Bolivia. Su presencia en nuestro país se remonta a hace más de 84 años, acompañando el crecimiento de la aviación nacional con aeronaves confiables y modernas. Y con un dato notable: en 55 años, los aviones Boeing operados por aerolíneas bolivianas no han registrado un solo accidente fatal. Un récord que refleja el compromiso con la seguridad y la preparación del personal aeronáutico.
Dentro de su catálogo, el Boeing 737 destaca por ser el avión más vendido y operado en la historia. Nació a fines de los años 60 como una solución para vuelos cortos y medianos. Con los años, ha evolucionado en múltiples versiones adaptándose a las necesidades del mercado y las exigencias tecnológicas.
Se estima que cada cinco segundos despega o aterriza un Boeing 737 en algún lugar del planeta. Más de 2.500 vuelos diarios se realizan con este modelo, operado por aerolíneas como Ryanair, Southwest, Gol y Copa Airlines. Su versatilidad le permite operar tanto en grandes aeropuertos internacionales como en destinos más pequeños.
En Bolivia, el 737 ha sido parte esencial del desarrollo de nuestra conectividad. Lo hemos visto operar con los colores del histórico Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), AeroSur, Amaszonas, y hoy Boliviana de Aviación (BOA). Ha unido ciudades como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba con destinos regionales e internacionales como Buenos Aires, Lima y São Paulo.
Hablar del Boeing 737 no es solo referirse a un avión. Es hablar de un símbolo de la aviación moderna, de una máquina que conecta culturas, acorta distancias y transforma vidas. Y en Bolivia, es hablar de confianza, seguridad y de una historia que, día tras día, sigue volando con nosotros.
El autor es asesor aeronáutico
Columnas de Constantino Klaric