La cárcel del Encuentro, la nueva prisión de máxima seguridad de Ecuador
El Gobierno ecuatoriano expone su nueva herramienta para luchar contra el crimen organizado: la cárcel de máxima seguridad del Encuentro.
La cárcel de máxima seguridad se construyó en el entorno poco acogedor y aislado de la región costera de Santa Elena, que también corresponde a una de las zonas más violentas del país.
La cárcel del Encuentro, que aspira a replicar el “modelo Bukele”, cuenta con una capacidad máxima de 736 reclusos. El sistema penitenciario de Ecuador está actualmente en un 30% por encima de su capacidad, según el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI).
Los 300 primeros presos – los “más peligrosos”, según aseguró el presidente Daniel Noboa - fueron trasladados a la cárcel el lunes 10 de noviembre.
La construcción comenzó en junio de 2024 con un presupuesto de 52 millones de dólares y las obras estuvieron a cargo de la empresa Puentes y Calzadas Infraestructuras, subsidiaria del español Grupo Puentes, que controla la empresa estatal China Road and Bridge Corporation.
El Gobierno ecuatoriano tiene previsto contratar a policías y a militares retirados para encargarse de la seguridad del sitio, y no al personal del SNAI, que enfrenta críticas de corrupción y de mal manejo de las bandas criminales en los otros centros penitenciarios del país.
Según detalló el ministro John Reimberg, la prisión cuenta con “todas las medidas tecnológicas” para que “no pueda ingresar ningún artefacto ajeno a lo que debe existir dentro de este centro carcelario”.
Además, indicó, dispone de “todo lo necesario para la atención médica”, con el fin de evitar que los presos tengan que salir hacia los hospitales.
“Hoy están en celdas diseñadas para impedirles tener cualquier contacto o comunicación con absolutamente cualquier persona”, remarcó.
¿Dónde está la nueva cárcel?
El penal se levanta en la comuna Juntas del Pacífico, en la zona de Bajada de Chanduy, dentro del cantón Santa Elena. Se trata de un terreno de aproximadamente 37 hectáreas, ubicado en un sitio rural y de difícil acceso, lo que refuerza el aislamiento de los reclusos.
El complejo cuenta con tres niveles de control: supermáxima, máxima y alta seguridad, según detallaron fuentes oficiales. Cada módulo fue diseñado para minimizar el contacto entre los internos y prevenir que el centro se convierta en un nuevo punto de operación del crimen organizado.
Sistemas de seguridad
El ministro del Interior, John Reimberg, destacó que el penal está equipado con sistemas tecnológicos avanzados para impedir el ingreso de objetos prohibidos. Además, dispone de instalaciones médicas internas, con el fin de evitar traslados a hospitales y así reducir los riesgos de fuga o manipulación del sistema judicial.
Entre los elementos incautados y medidas aplicadas están detectores de metales, cámaras de circuito cerrado, muros reforzados y torres de vigilancia perimetral.
El Gobierno sostiene que la Cárcel del Encuentro es una infraestructura “modelo” que permitirá recuperar el control penitenciario y garantizar que los reclusos cumplan sus condenas bajo estrictas condiciones, sin privilegios ni comunicación con el exterior.
La Cárcel del Encuentro fue concebida como una instalación de reclasificación y aislamiento, donde los internos son segregados según su nivel de peligrosidad. El diseño incorpora módulos de supermáxima, máxima y alta seguridad, para alojar a líderes de organizaciones criminales y reclusos con antecedentes de violencia extrema.

























