¡No hay libertad de expresión!
La democracia es la posibilidad de que todos los ciudadanos participen en las discusiones públicas, como uno de los bienes más preciados de las sociedades. Esta participación mediante el diálogo y los disensos, a través de los medios, constituye el presupuesto básico para un país democrático
Que el Gobierno se ufane de que en Bolivia haya libertad de expresión, es una simple expresión política, un supino criterio oficialista, puro lirismo, desconocimiento al contenido de lo que es la libertad de expresión en una sociedad democrática. Las persecuciones judiciales contra políticos, medios y periodistas por criticar al Gobierno, coartan y niegan la libertad de expresión, provocan autocensura.
La libertad de expresión es una de las primerísimas condiciones de existencia y de posibilidades de un régimen que se aprecia de democrático. Es la condición necesaria, para que se pueda considerar a un determinado país como democrático. No hay que confundir con actos electorales. No interesa para efectos democráticos los recuentos comiciales por más mayoritarios a favor de uno u otro candidato, como esgrimen quienes acaparan el poder. Las elecciones representan un instrumento valioso de la democracia pero no es la democracia misma en sí.
La democracia es la posibilidad de que todas los ciudadanos participen en las discusiones públicas, como uno de los bienes más preciados de las sociedades. Esta participación mediante el diálogo y los disensos, a través de los medios, constituye el presupuesto básico para un país democrático, y permiten a las personas discutir en libertad sus puntos de vista sobre las cuestiones que a cada uno les interesa y atinge. Con la expresión de una posesión crítica, clara y responsable, contribuyen a la conformación de la opinión pública, que finalmente concluye manifestándose como la voluntad jurídica del Estado.
La garantía constitucional a la libertad de expresión no depende de la verdad, la popularidad o utilidad social de las ideas y creencias manifestadas, sostiene un ilustre juez estadounidense William Brennan. Agrega: “Es más, un cierto grado de abuso es inseparable del uso adecuado de esa libertad, a partir de la cual el Gobierno y los tribunales deben permitir que se desarrolle un debate desinhibido, robusto y abierto, lo que puede incluir expresiones cáusticas, vehementes y a veces ataques severos desagradables hacia el Gobierno y los funcionarios públicos”.
“Los enunciados erróneos son inevitables en un debate libre, y deben ser protegidos para dejar a la libertad de expresión aire para que pueda respirar. Las normas deben impedir que un funcionario público pueda demandar a un medio de comunicación o a un particular por una difamación falsa relativa a su comportamiento oficial, a menos que se pruebe con claridad convincente que la expresión se hizo con malicia real, con conocimiento de que era falsa”.
En Bolivia las normas impiden que los funcionarios públicos puedan demandar a un periódico, a periodistas o particulares por supuestos daños o por difamación.
Ley de Imprenta: Art.28 Los funcionarios públicos, que fuesen atacados por la prensa en calidad de tales, sólo podrán quejarse ante el Jurado. Mas, si a título de combatir actos de los funcionarios públicos, se les injuriase, difamase o calumniase personalmente, podrán éstos querellarse ante los tribunales ordinarios.
El autor es periodista Reg Nal. No. 169
Columnas de JAIME D’MARE C.





















