La “mala hora” de la COB
La Central Obrera Boliviana (COB), otrora histórica defensora de los derechos de los trabajadores y de la democracia, hoy se debate entre ser un apéndice del Gobierno y la independencia sindical. La primera opción es la que va ganando más terreno.
El último Congreso Nacional, realizado en Santa Cruz el pasado fin de semana, mostró de dónde viene la mano: el oficialismo, a través de sus movimientos sociales, está intentando no sólo cooptar el máximo ente de los trabajadores, sino, para peor, subsumir esta organización en Conalcam, según denunció el secretario ejecutivo saliente Guido Mitma.
Más allá de los errores que Mitma pudo cometer, el exdirigente intentó de varias formas mantener distancia con el Ejecutivo, manteniendo la independencia sindical que era exigida por gran parte de sus bases. Esto cayó de lleno tras su renuncia a la Ejecutiva, vencido por las presiones del Gobierno, como él mismo denunció.
No es un dato menor que Conalcam sea parte del nuevo Comité Ejecutivo Nacional, ni que sea el mismo presidente Evo Morales sea quien anunciara que los que se oponen a la alianza entre el Gobierno y la COB son proimperialistas, según dijo el mandatario en su cuenta de Twitter, un día antes de que la COB eligiera a su nueva directiva.
La consecuencia de una dirigencia sumisa a las decisiones del Gobierno se verá en el corto plazo. Ya se anunció que la COB pedirá cuotas legislativas e incluso impulsará a un candidato a la vicepresidencia, ante la salida de García Linera.
La dirigencia saliente dijo que en los 66 años de la COB ningún Gobierno había logrado lo que logró el MAS: dividir la COB. Se trata de la “mala hora” de la COB, su peor momento en las últimas décadas.
Editor de País - Los Tiempos
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