Las otras heroínas
Hay que felicitar en este momento de emergencia sanitaria a otras heroínas. A esas que no están con un mandil blanco, o en la caja de un supermercado, o en la ventanilla de un banco. A aquellas que no visten uniforme, pero que desde sus trincheras están trabajando cuatro o cinco veces más que antes. Son las mamás, amas de casa, profesionales y son igualmente supermujeres.
En Chile, el resultado de una encuesta realizada recientemente por la Mutual de Seguridad junto con Cadem, una plataforma de opinión pública, muestra que el 92% de las mujeres cocina y limpia mientras teletrabaja y siente estar trabajando más que en tiempos normales de oficina.
En Bolivia no hay datos estadísticos, pero es evidente que miles de mujeres, además del trabajo virtual, están desarrollando actividades para las que se “supone” han sido “creadas”.
Ambas palabras van entre comillas, porque no es ni lo uno ni lo otro. Ni se supone, ni han sido creadas para lidiar con las tareas del colegio, con los niños que tienen que asistir a las clases digitales, con lavar, trapear, planchar, cocinar y encima de todo laburar para la empresa.
Se “supone” que la carga doméstica debería repartirse equitativamente, entre los miembros del hogar, pero en la mayoría de los casos esto no sucede y las mamás terminan con una sobrecarga espantosa y un estrés galopante. Quien dice que “ayuda” con las tareas en casa no ha entendido esta dimensión. Son micromachismos ocultos.
Ojalá, desean algunos, estas mamás fueran la diosa Kali, pero no lo son.
Kali, para quienes no la conocen, tiene cuatro brazos, en su mano izquierda superior sostiene una espada con la que destruye todas las dudas y las limitaciones dualistas; de su mano izquierda inferior cuelga una cabeza recién cortada, que representa la ruptura con el ego y con las fuerzas restrictivas del destino. Su mano superior derecha esboza un gesto místico para proteger a sus devotos y disipar todos sus temores, y su mano inferior derecha, un gesto que concede sus deseos.
ONU Mujeres-Ecuador ya advirtió que hay mayor carga para mujeres en el confinamiento y para las que salen a trabajar que, además, se ocupan de los hijos y de la casa. Por ello, la organización insta a incluir la perspectiva de género en la respuesta frente a la Covid-19.
Es deseable que en Bolivia se anule la noción de la mujer orquesta, se coloque un límite a las demandas que provienen de escuelas y de la oficina y se reparta equitativamente la carga.
Este 27 de mayo, abundarán las flores y las felicitaciones, pero qué bueno sería que desde ahora se respete, valore y se brinde soporte a estas heroínas.
La autora es magíster en comunicación empresarial y periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER