Pol, un ejemplo de voluntad
La historia del adolescente peruano Cliver Huamán Sánchez, más conocido como “Pol Deportes”, ha generado gran impacto en las redes sociales y ha despertado el interés de las cadenas internacionales luego de que a sus 16 años decidió transmitir la final de la Copa Libertadores desde un cerro de la capital peruana, pero es muy poco lo que sabe del camino que siguió después de que le cerraron las puertas del estadio para hace su cobertura.
El precoz periodista deportivo labró su éxito actual desde muy niño con la ayuda de su familia, de origen quechua y dedicada a la radio en su pueblo, Andahuaylas. Sin embargo, como muchas historias de personajes sobresalientes su camino no ha sido fácil. Hubo piedras en su camino y debió aprender a ser resiliente para sobreponerse de las vicisitudes.
De ahí que su experiencia no haya pasado desapercibida pues demuestra que la fuerza de voluntad puede ayudar a marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
“Pol Deportes” contó que su historia comenzó cuando su papá lo llevaba a la radio de su comunidad para narrar cuentos, luego sus familiares lo animaban a relatar los partidos mientras cultivaban la tierra. Sin embargo, a los 11 años comenzó a sufrir burlas de sus pares y dejó su pasión por el relato deportivo por más de un año hasta que su hermano lo animó a volver y comenzó a filmar su narración.
A sus 13 años comenzó en un medio local y luego creo sus propias plataformas como “Pol Deportes”, porque lo llamaban Pol debido a su intención de ser un policía en el futuro. En ese camino marcado por las dificultades y las necesidades económicas siempre tuvo a su lado a su familia.
Fue así como llegó a afrontar la prueba más difícil para su carrera, pero, también la más gratificante con su deseo de transmitir la final de la Copa Libertadores.
Los organizadores le cerraron las puertas del estadio, pero eso no impidió que cumpla con su sueño y hoy en día haya llegado a los escenarios más grandes para transmitir los partidos de la Champions.
La historia de “Pol Deportes” también muestra, aunque no se refleja con la misma intensidad, los efectos de la comercialización de los espectáculos deportivos a nombre de los denominados derechos de transmisión.
Así el deporte aquí y en otras partes sólo es accesible para quienes pueden pagar lo que piden los que financian el certamen. Lo vivido por este adolescente se repite con muchos periodistas deportivos que no son parte de las redes que han comprado los derechos y deben realizar un trabajo marcado por las restricciones. Si bien pueden estar en el estadio no pueden reflejar como quisieran el duelo de los equipos.
Quienes siguen el periodismo deportivo y en especial el radial tienen que saber que hay muchos como “Pol Deportes” que superan dificultades técnicas y económicas para llevar el deporte y en particular el fútbol a sus aficionados.



















