Marset llevó cocaína a Europa por ‘ruta paraguaya’ aérea, terrestre y marítima
ElLa Fiscalía de Paraguay desarticuló formalmente el esquema logístico de una de las mayores redes de narcotráfico internacional que operó en el cono sur sudamericano en tiempos recientes. Dentro de la acusación formal presentada en contra de Gianina García Troche, esposa del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, el Ministerio Público de ese país expuso cómo la estructura criminal movía toneladas de cocaína desde laboratorios en Bolivia a los principales puertos de Europa Occidental.
El informe revela cómo los criminales coordinaron envíos de la mercancía clandestina por aire mediante avionetas, la almacenaban en el Chaco paraguayo y finalmente la ocultaban en cargamentos marítimos legales para enviarla al Viejo Mundo. Según medios locales de Paraguay, la primera fase de la ruta criminal comenzaba en el territorio boliviano, donde la organización de Marset adquiría la mercancía de alta pureza directamente de proveedores locales.
Para el traslado transfronterizo, la red disponía de una flota de aeronaves de matrículas bolivianas clonadas o adulteradas. Estas aeronaves esquivaban los radares comerciales con vuelos a baja altura para evitar controles y para descargar los cargamentos en pistas clandestinas ubicadas en la Reserva Natural Cabrera-Timane, una zona inhóspita y de difícil acceso terrestre en el departamento del Alto Paraguay.
Las pesquisas judiciales confirmaron una intensidad de tráfico aéreo sin precedentes en la región. Se informó de manera oficial que hubo 961 vuelos clandestinos en este espacio fronterizo entre 2020 y 2021, lo que promedia una frecuencia de un vuelo cada día y medio con cocaína. Estos vuelos operaban en un sistema de circuito cerrado, las avionetas ingresaban a Paraguay saturadas con bloques de clorhidrato de cocaína y emprendían el viaje de regreso hacia Bolivia con millones de dólares y euros, destinados al pago de proveedores y todo el engranaje operativo.
Una vez que la mercancía tocaba el suelo del chaco paraguayo, se activaba la segunda etapa logística mediante una red de dispersión interna controlada por pilotos locales de confianza de Marset. La droga era transbordada a aeronaves con matrícula local para ser trasladada a establecimientos rurales estratégicos que operaban como nodos de acopio masivo. Entre ellos, personal de la Fiscalía identificó a las estancias San Agustín y Nuevo Horizonte como los centros neurálgicos con hangares, depósitos subterráneos, sistemas de comunicación de radio y pistas equipadas con reflectores para aterrizajes durante la noche.
Tráfico
La tercera etapa de la ruta consistía en el traslado terrestre y la preparación de la carga para su exportación internacional. Camiones modificados con dobles fondos blindados —provistos por la facción dirigida por Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”, uno de los cómplices de Marset— transportaban los bloques de cocaína desde el Chaco hacia depósitos logísticos en el Departamento Central, cerca de Asunción. En estos galpones, equipos especializados se encargaban de abrir productos lícitos de exportación para introducir la droga.
El soporte corporativo y financiero estaba respaldado por una compleja red de empresas fachada legalmente constituidas. A través de estas firmas de portafolio y la clonación, la organización de Marset gestionaba la documentación legal.























