El caballo de Troya de Christopher Nolan
El Odiseo de su película no es un embaucador. Es un hombre que vive entre las ruinas creadas por embaucadores. Nosotros también.
Admito que llego un poco tarde para opinar sobre “La Odisea”. Supongo que es por tener niños pequeños. No voy mucho al cine. Pero ¡qué proeza ha logrado su director, Christopher Nolan! Elon Musk no entendió de qué trataba esta película. Pero esta película sí entiende a Musk. Entiende en quiénes nos estamos convirtiendo y en quiénes nos hemos convertido, y señala una salida.
Las artimañas son fundamentales en “La Odisea”. En el mito, Odiseo es un embaucador. En la primera línea de la historia, se le describe como un hombre de múltiples caminos, de múltiples astucias o de múltiples giros. Según el traductor, es un hombre ingenioso, astuto y complejo. Es un hombre de apetitos y contradicciones, que anhela volver a casa, pero prefiere quedarse en el extranjero, que añora a su esposa, pero no puede evitar seducir a diosas. Odiseo nunca es una sola cosa; siempre es muchas.
Matt Damon no es ningún embaucador. Pensé que iba a ser el problema con la “Odisea” de Nolan. En medio de la polémica de la derecha por la elección de Lupita Nyong’o y Elliott Page, era la elección de Damon como Odiseo lo que no lograba conciliar con “La Odisea”. Damon a menudo me parece un hombre de principios, un hombre que se levanta temprano, sigue una dieta estricta y rara vez toma más de una copa de vino. Ese no es Odiseo.Pero Nolan no buscaba un embaucador. Su Odiseo es otra cosa. Se podría decir que ese fue el primer truco de Nolan.
Quiero detenerme aquí para hablar un poco sobre los embaucadores, ya que he pasado los últimos años obsesionado en silencio con este arquetipo. El embaucador es Loki en la mitología nórdica, Eshu en los cuentos yoruba, Coyote o Cuervo en los relatos de los nativos americanos, Maui en Polinesia y Hermes y Odiseo entre los antiguos griegos.
La función del embaucador, escribe Lewis Hyde en su maravilloso libro “El embaucador crea este mundo”, es “descubrir y perturbar aquello de lo que depende una cultura”. El embaucador baila entre costumbres y tabúes, dice lo que no se debe decir, hace lo que no se debe hacer. El embaucador inyecta desorden en el orden, hace visible lo que normalmente está oculto. El embaucador provoca el daño que posibilita el crecimiento. Pero un final feliz nunca está garantizado. El embaucador puede ser regenerador o ruinoso. Coyote trae el fuego; Cuervo trae el sol; Loki trae el Ragnarok.
El argumento de Hyde es que los embaucadores son a la vez necesarios y peligrosos. Representan una tensión con la que toda sociedad debe lidiar. Una cultura que no puede afrontar la disrupción con creatividad no puede sobrevivir al cambio. Una cultura que no puede proteger sus valores fundamentales será consumida por la corrupción. Demasiado orden conduce a la parálisis; demasiado caos invita al colapso.
Vivimos en una era de caos. Vivimos en una era de embaucadores. Musk, el presidente Trump, Tucker Carlson, Andrew Tate, Nick Fuentes: el lenguaje de la derecha moderna es engañoso. ¿Qué es serio y qué no? ¿Qué es una provocación y qué es una promesa? ¿Por qué dijeron eso y cómo se salieron con la suya? No digo que estos hombres sean solo embaucadores. No son los creadores de cultura en los que Hyde prefiere centrarse. Pero sí digo que las personalidades dominantes de la época han acumulado poder arrasando con las costumbres y los tabúes, diciendo lo que no se debe decir, haciendo lo que no se debe hacer.





















