La niña que llevó a Perú a la final de 1975
Lima
La segunda y última Copa América ganada por Perú tuvo como protagonista inesperada a una niña peruana de 14 años que clasificó a la Blanquirroja para la final de 1975 y eliminó a la todopoderosa Brasil, gracias a un sorteo del que ella fue la mano inocente.
Se trata de Verónica Salinas, hija del entonces presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) Teófilo Salinas, a quien su padre le encomendó la responsabilidad de sacar el papel del finalista de la Copa, que no tuvo sede fija y las eliminatorias se disputaron a doble partido, incluida la final.
El sorteo era el criterio de desempate establecido en las normas para las eliminatorias que acababan igualadas a goles, como fue el caso de la semifinal entre Brasil y Perú (3-3). Para entonces no se contemplaba el valor doble de los goles fuera de casa ni tampoco la posibilidad de un tercer partido en sede neutral.
El partido de ida disputado en el estadio Mineirao de Belo Horizonte terminó con triunfo de Perú por 1-3 sobre Brasil, con un doblete de Enrique Casaretto y otro tanto de Teófilo Cubillas para los visitantes y un gol de Roberto Batata para los locales.
Sin embargo, la Canarinha igualó la serie con una victoria en Lima por 0-2 en el estadio Alejandro Villanueva, gracias a un autogol del peruano Julio Meléndez y otro tanto del brasileño Cosme Da Silva Campos.
Con el pitido final los jugadores y el público se fueron del estadio sin saber quién era el finalista, una incertidumbre que se resolvió dos horas después.
El salón de actos de la Asociación Peruana de Fútbol fue el escenario del sorteo ya que colindaba con la antigua sede de la Conmebol en Lima, que se había quedado pequeña para acoger a la enorme cantidad de asistentes, según detallan las crónicas de la época.
Allí el presidente de la Asociación de Fútbol de Perú, Augusto Del Moral, escribió el nombre de Perú en un papel y el coronel brasileño Alfonso Souza Ferreira hizo lo propio en representación de su país.
Los dos papeles se barajaron en una copa donde Verónica metió su mano para sacar uno de ellos, en un clima de cortante tensión y silencio por conocer qué nombre estaba escrito en la papeleta que ya tenía en su mano y que entregó a su padre.
El agraciado, como ya es de sobra conocido, fue Perú, y la euforia pronto se extendió por todo el país, casi al mismo tiempo que las sospechas de amaño que nunca pudieron ser probadas, con estrambóticas teorías como que el papel de Perú había sido previamente congelado para que estuviese frío al tacto.
Las circunstancias invitaban a la suspicacia, pues la mano inocente era peruana, hija del mismísimo presidente de la Conmebol, también peruano, en una ceremonia celebrada en Lima, pero nada irregular pudo ser demostrado.
En la final esperaba Colombia, que había derrotado a Uruguay en las semifinales, pero que ante Perú solo pudo ganar uno de los tres partidos que disputaron.
Los colombianos se impusieron en el partido de ida por 1-0 con un gol de Ponciano Castro, y los peruanos ganaron por 2-0 en la vuelta con tantos de Juan Carlos Oblitas y Oswaldo Ramírez.
Aunque Perú tenía mejor diferencia de goles, en este solo caso se contaban los puntos conseguidos en cada partido, por lo que la final se resolvió en un tercer partido disputado en Caracas donde la Blanquirroja se impuso por 1-0, gracias a un gol de Hugo ‘El Cholo’ Sotil.
Así Perú se alzó con su segunda Copa América y la primera en la que participaban las diez selecciones de la Conmebol, un éxito que no hubiese sido posible sin la pequeña pero fundamental intervención fuera de la cancha de Verónica Salinas, la niña que clasificó a su país para la gran final.
La historia y la anécdota van de la mano en una edición de la Copa América que se disputó hace 44 años y donde Perú agrandó su leyenda.
Actualmente, una renovada selección peruana, dirigida por el argentino Ricardo “Tigre” Gareca, busca volver a ganar el certamen de selecciones de Conmebol, aunque esta vez sin que un sorteo ni la inocente mano de una niña medie, tal como se hacía hace más de cuatro décadas.
DATO
Bolivia jugó en Oruro
Al no tener una sede fija, las 10 selecciones de Conmebol jugaron partidos de ida y vuelta. Bolivia eligió el estadio Jesús Bermúdez de Oruro, donde ganaron 2-1 a Chile y cayeron 0-1 ante Perú.















