Beijing pasó ayer a las ciudades italianas de Milán y Cortina D’Ampezzo el testigo de los próximos Juegos Olímpicos de invierno durante una ceremonia de clausura protagonizada por los juegos de luces, la nostalgia de la despedida y los mensajes de concordia
Nueve patinadores estadounidenses presentaron un recurso ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) para recibir su medalla de plata de la prueba por equipos antes del final de los Juegos de Pekín