Como si se tratara de una cachetada de puro cinismo, el director de cine estadounidense Woody Allen ha salido la semana pasada en los medios diciendo que debería ser el rostro masculino del movimiento contra abusos sexuales #MeToo, en medio de acusaciones que hace su hija adoptiva Dylan Farrow, desde hace décadas, además de ser conocido por casarse con Soon Yi, la hija adoptiva de su expareja, cuyo romance comenzó cuando ésta era demasiado joven.