
CIUDADANO X
Un amigo del exterior me pide gentilmente que resuma la compleja actualidad boliviana, que resulta difícil de entender por otros lares. Este fue mi intento de condensar la tormenta y la niebla en unos cuantos párrafos (escrito el martes 19 de mayopor la mañana, antes de que aún pasen muchas cosas).
Por definición, el ejercicio del poder en una democracia liberal no es un monólogo, pero tampoco puede permitirse ser un coro infinito sin director. Nos encontramos ante la tensión clásica entre dos lógicas que, aunque a menudo se presentan como antagónicas, son en realidad las dos caras de la misma moneda de la gobernabilidad: el decisionismo y el dialoguismo.
Las posturas asumidas por la COB, tanto en los últimos días como en su precedente de cooptación por un régimen autoritario-híbrido de casi 20 años, confirman que no es el tipo de sindicalismo con el que se pueda construir una nueva etapa democrática en el país.
Esto debería abrir un debate, apuntando a que desde la sociedad civil se promueva un modelo sindical alternativo, compatible con la democracia liberal y la economía de mercado.
Mientras el jefe cocalero oscila, en modo ciclotímico, entre periodos de perfil bajo y ocasionales saltos al ruedo (como en los últimos días), han ido surgiendo en el escenario político varios personajes que emulan características del exmandatario.
Parte de la lectura que se puede hacer sobre la segunda vuelta está relacionada con dinámicas específicas de cada departamento (en el caso de Santa Cruz es el relevo generacional, ya antes verificado en la alcaldía), pero también hay que tener en cuenta cierta penalización al gobierno central, en cuanto a la lentitud de las reformas económicas estructurales, que habría llevado a segmentos del electorado a buscar motores regionales para el cambio.
Aunque parte de la academia estadounidense y europea suele asociar el concepto de “iliberalismo” con la extrema derecha, otros autores como Enyedi y Kóvats lo aplican también a regímenes de izquierda radical, que concentran el poder en nombre de la soberanía popular.
Recientes procesos electorales en América Latina y Europa del Este demuestran que los llamados demócratas “iliberales”, en realidad autoritarios solapados, no siempre logran eternizarse en el mando, a pesar de su hegemonismo institucional.
Este 2026 se cumplen 90 años del inicio de la guerra civil española, uno de los peores conflictos fratricidas de la historia universal, del que pueden extraerse lecciones fundamentales sobre los riesgos de la polarización política.
Si bien la lucha en el plano militar se desató con el “Alzamiento” de julio de 1936, en un mes de abril como este se dio un paso hacia el despeñadero con la destitución arbitraria del presidente de la república, Niceto Alcalá-Zamora, por la nueva legislatura controlada por el Frente Popular.
Las inconstancias en el discurso de Donald Trump sobre política exterior, reales o aparentes, suelen sacar de quicio a otros gobiernos, incluso aliados, además de a muchos analistas de la escena internacional.
Finalmente, la dictadura dinástica y militar de Cuba reveló su Wunderwaffe, su arma secreta maravillosa, lista para activar en caso de una “invasión imperialista”. Hablamos del trovador totalitario Silvio Rodríguez, de 79 años de edad, quien pidió públicamente un rifle de asalto AKM (variante del Kalashnikov AK-47) para enfrentarse a los marines “si se lanzan”.
El operativo militar estadounidense que capturó al dictador Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, poniéndolos a disposición de tribunales de Nueva York, transformó profundamente el contexto político y social de Venezuela, abriendo un proceso de transición que repercutirá en el ámbito de las actividades artísticas y culturales.

