
CIUDADANO X
Una reciente investigación de Human Rights Foundation (HRF) puso al descubierto la existencia de un lobby mediático-político del chavismo o, actualmente, madurismo, en Estados Unidos.
La semana política se inició, sin duda, con el culebrón tiktokero del vicepresidente Lara, que generó una intensa conversación en las redes sociales y forzó a improvisar una conferencia presidencial el domingo por la noche, para tratar de reprogramar a la prensa del lunes.
El discurso de posesión de Rodrigo Paz como nuevo mandatario ha sido examinado hasta la saciedad en los últimos días, pero mi propósito es diferente: analizar someramente, no “el” sino los distintos tipos de discurso asumidos por el ahora presidente a lo largo de cuatro etapas: 1) la del político antes de ser candidato a la presidencia, 2) el discurso de la primera vuelta, 3) el del balotaje, 4) el discurso pos-campaña y 5) el de gestión.
Se dejó hacer a Lara en el proceso electoral, como imán atractor de votos del populismo de izquierda, mientras Paz se concentraba en un voto moderado o centrista. En definitiva, esa bicefalía estratégica, aunque generase ciertas fricciones y confusiones discursivas, permitió a la fórmula ganadora pescar en ambos ríos: el electorado masista y el opositor, mientras que Tuto estaba limitado a este último.
Desde el domingo 19 de octubre, los gobiernos de Estados Unidos y ocho países aliados se encargaron de tender una alfombra roja al presidente electo de Bolivia, para que su administración que inicia en noviembre se encamine hacia el bloque de la libertad, liderado por las democracias occidentales.
Esto incluirá tanto ayuda para la provisión de combustibles como financiamiento, inversiones y cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
En la década de los 80, cuando Brasil se aprestaba a retornar a la democracia, el presidente electo y líder del PMDB (partido opositor a la dictadura militar), Tancredo Neves, tranquilizó a sus críticos por algunos respaldos que su candidatura había recibido, desde el lado izquierdo del arco político, señalando que el suyo sería “un Gobierno violinista: se apoyará en la izquierda, pero se ejecutará con la derecha”.
En “El Señor de los Anillos”, uno de los episodios más subestimados, pero profundamente simbólicos, es “El Saneamiento de la Comarca”. Tras derrotar a Sauron y regresar como héroes, los hobbits encuentran su tierra natal ocupada, transformada y oprimida. Quien ha orquestado esta degradación es nada menos que Saruman, otrora gran sabio, ahora reducido a un manipulador disfrazado con el nombre falso de Zarquino, que busca imponer su control mediante engaños y títeres locales.
El contexto actual del proceso electoral se produce dentro de una continuidad, con un ambiente previo de muchos años de autoritarismo híbrido, donde hubo varias constantes: la descalificación de la prensa desde el poder, sobre todo con Evo Morales, las agresiones a periodistas en las movilizaciones de las bases y, en los últimos años, los secuestros a periodistas durante las tomas de tierras.
No era exabrupto, era estrategia. El segundo del binomio debía subir el tono hasta la estridencia, para conectar con lo “nacional-popular”, mientras el número 1 emitía una línea más mesurada pero ambigua, manteniendo el cable a tierra con la clase media.
A menos de dos meses de la conformación de un nuevo Gobierno en Bolivia, debería debatirse sobre los lineamientos de una política exterior distinta a la implementada por el régimen masista, que ha estado caracterizada por el alineamiento automático con las posturas de un club mundial de dictaduras.

