
CIUDADANO X
En la década de los 80, cuando Brasil se aprestaba a retornar a la democracia, el presidente electo y líder del PMDB (partido opositor a la dictadura militar), Tancredo Neves, tranquilizó a sus críticos por algunos respaldos que su candidatura había recibido, desde el lado izquierdo del arco político, señalando que el suyo sería “un Gobierno violinista: se apoyará en la izquierda, pero se ejecutará con la derecha”.
En “El Señor de los Anillos”, uno de los episodios más subestimados, pero profundamente simbólicos, es “El Saneamiento de la Comarca”. Tras derrotar a Sauron y regresar como héroes, los hobbits encuentran su tierra natal ocupada, transformada y oprimida. Quien ha orquestado esta degradación es nada menos que Saruman, otrora gran sabio, ahora reducido a un manipulador disfrazado con el nombre falso de Zarquino, que busca imponer su control mediante engaños y títeres locales.
El contexto actual del proceso electoral se produce dentro de una continuidad, con un ambiente previo de muchos años de autoritarismo híbrido, donde hubo varias constantes: la descalificación de la prensa desde el poder, sobre todo con Evo Morales, las agresiones a periodistas en las movilizaciones de las bases y, en los últimos años, los secuestros a periodistas durante las tomas de tierras.
No era exabrupto, era estrategia. El segundo del binomio debía subir el tono hasta la estridencia, para conectar con lo “nacional-popular”, mientras el número 1 emitía una línea más mesurada pero ambigua, manteniendo el cable a tierra con la clase media.
A menos de dos meses de la conformación de un nuevo Gobierno en Bolivia, debería debatirse sobre los lineamientos de una política exterior distinta a la implementada por el régimen masista, que ha estado caracterizada por el alineamiento automático con las posturas de un club mundial de dictaduras.
Primero a través de voceros y luego en sus propias declaraciones de prensa, Evo Morales viene impulsando una matriz de discurso que podría sintetizarse así:
“El voto nulo fue la opción preferida en el 52% de los municipios de Bolivia, por lo tanto, ganamos en más de la mitad del país”.
Esto debe contrastarse con distintas salvedades o precisiones:
Durante años, desde esta columna nos referimos a la necesidad de desarrollar en Bolivia un proyecto de “capitalismo popular”, entendido como un camino para facilitar la formalización de los sectores periféricos, que representan un 70 a 80% de la economía nacional.
Con el fallecimiento de Luis H. Cachín Antezana, el país pierde a su mayor maestro del análisis literario. Ya en una columna anterior, “Borges y Bolivia” (23/06/2021), nos habíamos referido a los vínculos y las referencias bolivianas en la obra del escritor argentino, que Cachín consignó en su memorable “Álgebra y Fuego: Lectura de Borges”, publicado en el año 2000.
Lo primero que hay que decir sobre el proceso del domingo pasado: ¡se va el MAS! Fin de un ciclo partidario, aunque sus organizaciones sindicales y dirigentes buscarán una reinvención bajo nuevas alas.
Segundo: el “almarazo” le golpeó duro a Samuel Doria Medina. La gente penalizó el reciclaje de personajes nefastos del masismo.
Hablo, por supuesto, de un país imaginario. Oblivia, nombre que algunos lingüistas derivan del inglés oblivion (olvido). País que se encamina hacia unas elecciones que podrían significar la caída del Estado multifragmentario de poder concentrado, experimento paradójico con el que se pretendió sustituir a la república.

