
CIUDADANO X
La humareda de dinamitazos y pirotecnia, física y discursiva, desplegada por el evismo en su avance hacia La Paz (una pequeña “Marcha sobre Roma” del Mussolini del Chapare), quizás nos esté distrayendo de ciertos movimientos profundos, desplazamientos de placas tectónicas que van teniendo lugar al interior del partido de gobierno, sobre todo a medida que las opciones presidenciales más obvias del oficialismo se desgastan mutuamente y comienzan a surgir terceras y cuartas alternativas.
Mientras Bolivia busca cómo salir del pésimo sistema judicial basado en la elección popular de magistrados (donde la nueva votación de diciembre será apenas un mal menor frente a la auto prórroga indefinida de jueces), México se sumerge de cabeza en esa metodología fallida.
“Con Evo estábamos mejor”, dice la falacia favorita que el evismo hace circular por la calle. Del otro lado de la vereda interna, se contesta que “se descuidó la nacionalización”, pieza narrativa menos eficaz que, si bien alude a Evo Morales sin nombrarlo, también alcanza al actual mandatario, en su calidad de exministro de economía durante la época del “descuido”.
Plantear medidas de sentido común en el manejo económico suena hoy a utopía, en medio del caos que generan las idas y venidas en torno al Censo y el referéndum, maniobras en las que se mezclan la torpeza burocrática y los planes para “inclinar la cancha” en las elecciones del próximo año.
El pasado 6 de agosto, posteamos en X que en la propuesta de referéndum “se mezclan dos temas constitucionales con uno que no lo es. ¿Cómo se activa entonces el proceso? Puede ser una ambigüedad calculada, para manejar la convocatoria”.
La situación de la libertad de prensa en el país sigue siendo crítica y se observan ciertos patrones en las amenazas, como las de diversos actores en gobiernos intermedios o desde el ministerio Público, que hablan de “replantear” la Ley de Imprenta (principal garantía jurídica en el tema) o que buscan maneras de convocar a los periodistas a los tribunales ordinarios, por fuera de los mecanismos previstos en la citada norma.
Paradojas del momento: el Partido Comunista de Venezuela (PCV), que está en la oposición, hace un análisis de la situación que resulta bastante certero, señalando que Nicolás Maduro está sembrando una “política del terror en los sectores populares del país”, incluyendo “operaciones psicológicas y de propaganda, no solamente para neutralizar las protestas, sino también para imponer una peligrosa matriz de opinión en la que defender la soberanía popular es lo mismo que ser fascista”.
El caso de Venezuela, donde Nicolás Maduro ha echado mano de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) completamente alineado con su partido, con la intención de blindar el fraude realizado por otro órgano en los comicios o de justificar una nueva votación, debe llevarnos a reflexionar sobre la importancia de contar con nuevos magistrados en los principales tribunales de Bolivia, de cara al proceso electoral del 2025.
Si el “Gran Hermano” imaginado por George Orwell/Eric Blair en su novela distópica 1984 hubiese tenido que organizar una elección presidencial, no lo habría hecho de manera muy diferente al modo empleado por Nicolás Maduro en los recientes comicios venezolanos.
periodistas de larga trayectoria y que suelen estar bien informados advierten sobre el sofisma con que el evismo busca reinterpretar la debacle económica en función de sus intereses más oscuros.
“Gobernará en 2025 quien destroce esta proposición: ‘La crisis se debe a que los dólares están retenidos en el Chapare’. Es una falacia, pero eso están vendiendo los evistas, con éxito, entre las clases populares y media baja. La crisis favorece este mendaz discurso”, posteó Marco Zelaya en la red social X.

