
CIUDADANO X
Ya ha transcurrido más de una semana desde el fallecimiento del expresidente uruguayo José Mujica Cordano, días de halagos partidistas, celebraciones ingenuas y cortesías diplomáticas, que procuraron pintarlo como una especie de sabio humilde y amistoso, un Gandhi o un Mandela del Cono Sur.
La elección por el Colegio Cardenalicio de Robert Francis Prevost como nuevo pontífice trae un soplo de aire fresco, en varios sentidos. Se trata de un papa que conoce y representa a las dos Américas, y que eventualmente puede convertirse en un puente de diálogo entre ambas realidades, hoy tan polarizadas por demagogos de distinto signo ideológico.
Advertencia al lector: no hay que fijarse tanto en los candidatos proclamados, sino en los que efectivamente resulten inscritos en la fecha límite (y aún después, por los plazos de sustitución). Mientras tanto, todos son precandidatos y muchos de ellos, fusibles. Seguiremos viendo proclamaciones en las jornadas siguientes, pero no debe olvidarse que algunas serán simples tanteos para un frente posterior, gestado al filo de los topes en el cronograma electoral.
El 17 de agosto es, claro, el día en que deberíamos concurrir a las urnas para elegir a un nuevo gobierno, a menos que prosperen las iniciativas postergadoras que se expresan a través de múltiples recursos constitucionales, en busca de repetir el precedente sentado durante el proceso previo a las elecciones judiciales.
En el escenario preelectoral, por ahora más propenso a la dispersión que a la polarización (veremos más adelante), se pueden advertir varios “campos” con opciones múltiples en cada uno de ellos.
Sumaré unas gotas más de tinta a las que ya han corrido, con justicia, en los últimos días. Esto, para recordar que el Nobel peruano-español, además de un ensayista notable, un novelista ingenioso y un dramaturgo no tan eficaz, fue un valeroso navegante a contracorriente de los tiempos históricos que le tocaron vivir.
“El humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias”. Augusto Monterroso
No sabemos si la fórmula oficialista será, finalmente, un arcismo-androniquismo, un andrónico-garcialinerismo o un evismo-rodriguísmo, pero por ahí andará la cosa.

