
CIUDADANO X
Expuse en la Argentina sobre la situación política actual de Bolivia y acerca de las probables perspectivas de evolución.
En cuanto a lo primero, estimé que hay dos grandes variables que influyen en el escenario: a) las luchas en el MAS, que de internas han pasado a ser centrales en la política boliviana; y b) el acelerado desgaste del modelo económico “social-comunitario”.
Hace no mucho, el expresidente chileno Sebastián Piñera dijo que en 2019 tuvo que enfrentarse a un intento de “golpe de Estado no convencional”. No se equivoca, ya que su país estuvo ante una reedición casi milimétrica del tipo de golpe no tradicional, o “estallido social planificado”, ensayado antes en la Bolivia del año 2003.
Luego, la metodología sería aplicada también en Colombia en 2021, contra el gobierno de Iván Duque.
El sábado pasado, se desarrolló en Santa Cruz de la Sierra el “Encuentro por la libertad”, que congregó a economistas, analistas, dirigentes políticos, empresarios, activistas y estudiantes, con el objetivo de plantear una alternativa liberal para Bolivia.
El congreso fue por demás nutrido, superando por mucho la expectativa de 300 participantes que preveían sus organizadores.
Dos países de importancia clave se encuentran ante horas decisivas, con el riesgo de hundirse en la espiral descendente de lo que podríamos denominar el neochavismo: un prorroguismo provisto de urnas, pero con una declinante separación de poderes, donde el sistema judicial sería el objetivo más obvio para un próximo asalto institucional.
Algunos amigos me preguntaron, a raíz de mi publicación de Los 5 mitos de octubre, sobre el sentido de hurgar en hechos tan lejanos (20 años son mucho en la galaxia centennial). Lo primero que me vino a la mente fue el clásico aforismo del filósofo George Santayana, aquello de que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. Y es que es así: hay que conocer el pasado para entender el presente y cambiar el futuro.
La reciente crisis ambiental desatada por las quemas en parques nacionales y áreas protegidas es una consecuencia de la anomia territorial heredada del periodo evista, y de una estructura corporativista de grupos de avasalladores (“interculturales” se dicen) que aún pesan mucho dentro de la interna oficialista.
La primera vuelta electoral en Argentina trajo tantas sorpresas como las PASO. Lejos de darse el triunfo sin balotaje que esperaban muchos seguidores de Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza (LLA) perdió fuelle y se estancó en un resultado muy similar al que había obtenido en las primarias.
Ayn Rand decía que “los absurdos no refutados de hoy son los lemas aceptados de mañana”. De igual forma, las versiones falseadas de hechos de hace 20 años sentaron bases de una narrativa con que se ha seguido distorsionando la interpretación de otras crisis a lo largo de dos décadas.
“El comunicado de la cancillería boliviana no refleja el sentimiento de solidaridad del pueblo boliviano con el pueblo palestino (…). Cuando un pueblo defiende su soberanía lo llaman terrorista (…). Desde Bolivia condenamos las acciones imperialistas y coloniales del gobierno sionista israelí”. Con estas declaraciones execrables, Evo Morales se alineó con la defensa de las milicias de Hamas, que días atrás llevaron a cabo un gigantesco pogrom antisemita en el sur de Israel, con al menos 860 víctimas civiles que incluyen a niños, mujeres y ancianos.
Las diversas fuerzas de oposición bolivianas han comenzado a moverse con miras a las elecciones del 2025, que tendrán, en 2024, un hito previo interno por la Ley de Organizaciones Políticas (LOP).

