
CIUDADANO X
Siguiendo la pequeña tradición iniciada hace un par de años, por estas fechas pauso el comentario de la actualidad para hacer un recuento de las actividades literarias y otros hechos del rubro, que marcaron en lo personal este 2023 que ya termina.
En enero, estuve entre los finalistas de un premio literario de la revista española Zenda (fundada por el novelista Arturo Pérez-Reverte), con un cuento que recrea la leyenda de los Reyes Magos en clave de ciencia ficción.
En torno a la concepción de Friedrich Hayek, que en Camino de servidumbre señala que los colectivismos triunfaban porque primero lograban instalarse hegemónicamente en el mundo de las ideas, el ensayista chileno Axel Kaiser planteó en Santa Cruz la necesidad de dar “batalla cultural”, impulsando las ideas de la libertad.
Capital cultural. Se trata de potenciar un capital cultural favorable al emprendimiento privado, a la autonomía de la sociedad civil frente al Estado y a la soberanía del individuo ante los colectivos.
En días pasados, en el marco de la toma de mando de Javier Milei, Buenos Aires fue escenario para reuniones estratégicas sostenidas por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, con varios de sus pares.
Zelensky, que fue el mandatario extranjero más aclamado por la multitud congregada en Plaza de Mayo, sostuvo entrevistas con los presidentes Lacalle Pou (Uruguay), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y, obviamente, con el flamante presidente argentino.
Expuse en la Argentina sobre la situación política actual de Bolivia y acerca de las probables perspectivas de evolución.
En cuanto a lo primero, estimé que hay dos grandes variables que influyen en el escenario: a) las luchas en el MAS, que de internas han pasado a ser centrales en la política boliviana; y b) el acelerado desgaste del modelo económico “social-comunitario”.
Hace no mucho, el expresidente chileno Sebastián Piñera dijo que en 2019 tuvo que enfrentarse a un intento de “golpe de Estado no convencional”. No se equivoca, ya que su país estuvo ante una reedición casi milimétrica del tipo de golpe no tradicional, o “estallido social planificado”, ensayado antes en la Bolivia del año 2003.
Luego, la metodología sería aplicada también en Colombia en 2021, contra el gobierno de Iván Duque.
El sábado pasado, se desarrolló en Santa Cruz de la Sierra el “Encuentro por la libertad”, que congregó a economistas, analistas, dirigentes políticos, empresarios, activistas y estudiantes, con el objetivo de plantear una alternativa liberal para Bolivia.
El congreso fue por demás nutrido, superando por mucho la expectativa de 300 participantes que preveían sus organizadores.
Dos países de importancia clave se encuentran ante horas decisivas, con el riesgo de hundirse en la espiral descendente de lo que podríamos denominar el neochavismo: un prorroguismo provisto de urnas, pero con una declinante separación de poderes, donde el sistema judicial sería el objetivo más obvio para un próximo asalto institucional.
Algunos amigos me preguntaron, a raíz de mi publicación de Los 5 mitos de octubre, sobre el sentido de hurgar en hechos tan lejanos (20 años son mucho en la galaxia centennial). Lo primero que me vino a la mente fue el clásico aforismo del filósofo George Santayana, aquello de que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. Y es que es así: hay que conocer el pasado para entender el presente y cambiar el futuro.
La reciente crisis ambiental desatada por las quemas en parques nacionales y áreas protegidas es una consecuencia de la anomia territorial heredada del periodo evista, y de una estructura corporativista de grupos de avasalladores (“interculturales” se dicen) que aún pesan mucho dentro de la interna oficialista.
La primera vuelta electoral en Argentina trajo tantas sorpresas como las PASO. Lejos de darse el triunfo sin balotaje que esperaban muchos seguidores de Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza (LLA) perdió fuelle y se estancó en un resultado muy similar al que había obtenido en las primarias.

