
CIUDADANO X
La reciente crisis ambiental desatada por las quemas en parques nacionales y áreas protegidas es una consecuencia de la anomia territorial heredada del periodo evista, y de una estructura corporativista de grupos de avasalladores (“interculturales” se dicen) que aún pesan mucho dentro de la interna oficialista.
La primera vuelta electoral en Argentina trajo tantas sorpresas como las PASO. Lejos de darse el triunfo sin balotaje que esperaban muchos seguidores de Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza (LLA) perdió fuelle y se estancó en un resultado muy similar al que había obtenido en las primarias.
Ayn Rand decía que “los absurdos no refutados de hoy son los lemas aceptados de mañana”. De igual forma, las versiones falseadas de hechos de hace 20 años sentaron bases de una narrativa con que se ha seguido distorsionando la interpretación de otras crisis a lo largo de dos décadas.
“El comunicado de la cancillería boliviana no refleja el sentimiento de solidaridad del pueblo boliviano con el pueblo palestino (…). Cuando un pueblo defiende su soberanía lo llaman terrorista (…). Desde Bolivia condenamos las acciones imperialistas y coloniales del gobierno sionista israelí”. Con estas declaraciones execrables, Evo Morales se alineó con la defensa de las milicias de Hamas, que días atrás llevaron a cabo un gigantesco pogrom antisemita en el sur de Israel, con al menos 860 víctimas civiles que incluyen a niños, mujeres y ancianos.
Las diversas fuerzas de oposición bolivianas han comenzado a moverse con miras a las elecciones del 2025, que tendrán, en 2024, un hito previo interno por la Ley de Organizaciones Políticas (LOP).
Evo Morales adelantó su postulación a la presidencia en el 2025, sin esperar a lo que dictamine el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que podría fallar en contra de las reelecciones infinitas, en este caso no consecutivas, cerrando el paso a sus pretensiones.
Días atrás, la Casa Blanca emitió una instructiva al Departamento de Estado, para que en el Año Fiscal 2024 se incluya a una serie de países en la lista de los “mayores productores y mayores países de tránsito de drogas ilícitas”, entre ellos Bolivia. De igual manera, el documento califica a Bolivia, Venezuela y Birmania como “países que han fallado demostrablemente durante los últimos 12 meses en cumplir sus obligaciones, en virtud de acuerdos internacionales de lucha contra las drogas”.
La ruptura entre el presidente Luis Arce y Evo Morales no es un montaje teatral, como algunos suponen, sino una pugna muy fuerte y real de cara a las elecciones de 2025, donde el primero apuesta a ser reelegido y el segundo a retomar el sillón presidencial, que equivocadamente pensó que Arce le devolvería con rapidez.
Los sectores evistas que anunciaban un bloqueo indefinido de carreteras a nivel nacional decidieron “posponer” la medida para el mes de octubre, lo que en otras palabras es una cancelación elegante de la iniciativa.
Esto supone un hito importante en la pugna interna del MAS, en un giro claramente favorable para el ala que responde al presidente Luis Arce y que muestra a Evo Morales perdiendo capacidad de movilización y desestabilización.
Muchos de los movimientos sociales bolivianos fueron reinventados o creados en la década de los 90, por ideólogos nostálgicos de aquel Estado “ogro filantrópico” (al decir de Octavio Paz) que había sido parcialmente desmontado por las reformas semiliberales.

