
PLATAFORMA UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Seguramente, muchos dirán que es demasiado pronto para imaginar el devenir de Milei y el estilo de gobierno que viene desarrollando en Argentina, pero la vida, a veces, presenta una serie de situaciones, aparentemente inconexas, que desembocan en algún sentido.
Nuevamente, como la rutina propia de la mula que da vuelta la noria, iniciamos el año escolar con las directrices de la Resolución ministerial (RM) 0001/24 que repite, casi exactamente, la RM 0001 de 2023, así como las de años anteriores.
Durante el tiempo de lucha por la recuperación de la democracia (nov. 2019) y, particularmente, los días de la caída del régimen de Evo Morales, se escucharon consignas extremas con un alto grado de exacerbación emocional y ausencia de racionalidad en muchas personas que marchaban, sembrando pánico y muerte, en varias ciudades de nuestro país.
Un estudiante de tercero de secundaria de Santa Cruz me decía que las bajas notas que tenía en matemáticas podía mejorarlas haciendo algunos “trabajos sociales” (limpieza del patio, llevar y cambiar un foco, colocar un vidrio, etc.) y, así, no corría el riesgo de aplazarse.
El 10-10-23 la prensa nacional informaba que los “estudiantes que sean voluntarios en el Censo recibirán 30 puntos para agregar a cualquier materia (a título de incentivo) y a los maestros se les dará puntajes en el escalafón”.
Este año, los bachilleres habrán completado su ciclo de estudios en el marco de la Ley 70 Avelino Siñani - Elizardo Pérez, vigente desde diciembre 2010. ¿Qué se puede decir luego de 13 años de aplicación de esa ley?
No sabía por qué, pero al escuchar los discursos y entrevistas de Milei, así como de algunos imitadores criollos, sentía cierta angustia y perturbación neuronal.
No era sólo por la forma agresiva y visceral de su manera de hablar o por su contenido soez, sino por la intencionalidad oculta que contiene que, a veces, es más difícil de identificar.
En la película de Ingmar Bergman, El huevo de la serpiente se muestra cómo se inocula en la sociedad dosis cada vez mayores de violencia, sometimiento e imposturas que se hacen costumbre y que, como la fina membrana del huevo, permiten percibir, a trasluz, el monstruo que se viene perfilando en la sociedad e imaginar lo que después vivieron como normal y justificado, todas las atrocidades que llegaron con el régimen nazi en Alemania o el fascismo en Italia.

