
LA CURVA RECTA
A una semana de las elecciones, quienes creemos en el sistema democrático podemos estar de fiesta, parece ser que el partido político que más poder tuvo en lo que va de este siglo, y que no creía para nada en la democracia, ha sido vencido, ha perdido su magia, y ha aparecido desnudo ante su propio electorado, que tan cautivo estuvo los últimos 20 años.
Es que no hay como pasar una o varias noches en la cabina de un camión para reflexionar y desencantarse de un discurso que no tiene sustento.
Tenemos que aclarar que, como lo hizo notar el expresidente Jaime Paz Zamora, en el estricto sentido de la palabra y de los acontecimientos no podemos celebrar el bicentenario de la República de Bolivia, porque oficialmente esta dejó de existir hace varios años, cuando fue remplazada por el estado Plurinacional de Bolivia.
Si hay algo que me incomoda como paceño, es que algunos periodistas y personas públicas, se refieran al 16 de Julio como el aniversario de La Paz, esto simplemente porque esa fecha, no tiene que ver con la fundación de la ínclita ciudad, sino con una revolución que no fue.
A fines de la semana antepasada tuvo lugar un acto jurídico que, por un lado, solo puede alegrar, pero que tiene también un retrogusto verdaderamente amargo. El señor Richard Mamani, acusado, juzgado y condenado por un delito que no cometió, ha recuperado su libertad luego de nueve años de haber estado encerrado en una cárcel. Fue condenado por uno de los crímenes más hediondos que existe en el catálogo de las aberraciones: la violación a una niña.
Así como no creo que se pueda hacer una lista de los 50 mejores restaurantes del mundo, tampoco creo que una lista de los países más corruptos del mundo pueda ser confiable, y de hecho realmente es muy poco importante saber si logramos un campeonato mundial en esa, poco honorable, categoría o si estamos solo entre los 10 más aventajados, lo cierto es que la corrupción, la vivimos, la respiramos y en cierto sentido la ejercemos.
Mientras el país entra en una peligrosa espiral de violencia –con al menos cinco muertes que deben atribuirse a Evo Morales– debido a la megalomanía de un líder perturbado que insiste en recuperar el poder que una vez tuvo, en Santa Cruz se ha desatado una pequeña pero significativa confrontación a raíz del pintado de una calzada con los colores del arcoíris. Lo que a primera vista parece una disputa menor, en realidad no lo es.
A primera vista Andrónico es una persona simpática, se podría decir que hasta tiene carisma, y como dirían en la tienda política de Tuto, un cierto sexapeal. Su candidatura es buenas noticias para el destartalado Movimiento al Socialismo, considerando además las otras dos cartas de la baraja, el sexi pero detestable ministro de Gobierno de Arce, y Evo Morales un símbolo de decadencia que busca su igual.
“La única forma de soportar la existencia es sumergirse en la literatura, como en una orgia perpetua”. La frase la escribió en una misiva privada el gran escritor Gustave Flaubert, dirigida a su amiga Louise Colet. La conocemos gracias a Mario Vargas Llosa que la publicó en su extraordinario ensayo sobre Madame Bovary.
Hace unos días se conoció la triste noticia del suicidio de una joven periodista. La joven había sufrido un vejamen seis meses antes, y había hecho una denuncia de violación contra un colega con el que había ido de copas. La policía y la fiscalía no desestimaron el caso, abrieron un proceso, pero este no progresó.

