
LA CURVA RECTA
He estado el pasado fin de semana en la bella Machu Picchu, y me han tocado barullos, bloqueos tanto en la línea férrea, como en el puente que cruza el río para poder subir a las ruinas. Por suerte eso no ha impedido una placentera visita, dejé Machu Picchu en el último tren.
A otros no les fue tan bien, algunos tuvieron que caminar casi tres horas y luego hacer un viaje de varias horas para volver al Cusco, otros no pudieron llegar a Machu Picchu. Unos estaban muy frustrados, otros también muy molestos.
La jerga local llama autos chutos, a los coches que no tienen papeles de importación y por lo tanto tampoco tienen papeles de propiedad, Rodrigo Paz ha propuesto legalizar esos coches, que son aparentemente cientos de miles, y hasta el presidente del Senado de Chile ha echado el grito al cielo.
La propuesta sin embargo es una de las más sensatas que puede hacer un candidato presidencial, y tanto es así que hasta el único competidor de Rodrigo, Tuto, también ha ofrecido hacer lo propio.
Las sorpresas respecto de los resultados electorales no son una novedad en nuestro país, sucedió en el 2005, y en el 2020. Esta vez, el ganador de la jornada, Rodrigo Paz, había sido ignorado, porque posiblemente los formadores de opinión se ocuparon de los dos contrincantes con mayores posibilidades, y dejaron de lado al portador del carisma pazzamoriano, que había logrado una alianza que no solo ayudaba a restar apoyos al MAS, sino al capitán cochabambino.
Mi oficio, mi modo de vida me permiten no solo recorrer paisajes alejados del país, sino también entablar conversación con personas que viven en esos parajes.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de charlar con un joven que de alguna manera se podría catalogar como miembro de la generación Evo, no porque tuviera afinidades con el expresidente, sino por razones meramente generacionales, tenía casi 10 años cuando Evo subió al poder, y casi 25 cuando el expresidente fugó a México.
A una semana de las elecciones, quienes creemos en el sistema democrático podemos estar de fiesta, parece ser que el partido político que más poder tuvo en lo que va de este siglo, y que no creía para nada en la democracia, ha sido vencido, ha perdido su magia, y ha aparecido desnudo ante su propio electorado, que tan cautivo estuvo los últimos 20 años.
Es que no hay como pasar una o varias noches en la cabina de un camión para reflexionar y desencantarse de un discurso que no tiene sustento.
Tenemos que aclarar que, como lo hizo notar el expresidente Jaime Paz Zamora, en el estricto sentido de la palabra y de los acontecimientos no podemos celebrar el bicentenario de la República de Bolivia, porque oficialmente esta dejó de existir hace varios años, cuando fue remplazada por el estado Plurinacional de Bolivia.
Si hay algo que me incomoda como paceño, es que algunos periodistas y personas públicas, se refieran al 16 de Julio como el aniversario de La Paz, esto simplemente porque esa fecha, no tiene que ver con la fundación de la ínclita ciudad, sino con una revolución que no fue.
A fines de la semana antepasada tuvo lugar un acto jurídico que, por un lado, solo puede alegrar, pero que tiene también un retrogusto verdaderamente amargo. El señor Richard Mamani, acusado, juzgado y condenado por un delito que no cometió, ha recuperado su libertad luego de nueve años de haber estado encerrado en una cárcel. Fue condenado por uno de los crímenes más hediondos que existe en el catálogo de las aberraciones: la violación a una niña.
Así como no creo que se pueda hacer una lista de los 50 mejores restaurantes del mundo, tampoco creo que una lista de los países más corruptos del mundo pueda ser confiable, y de hecho realmente es muy poco importante saber si logramos un campeonato mundial en esa, poco honorable, categoría o si estamos solo entre los 10 más aventajados, lo cierto es que la corrupción, la vivimos, la respiramos y en cierto sentido la ejercemos.

